www.gacetaslocales.com

Entrevista

Víctor Ullate, “el éxito que llega fácil, se va también fácilmente”

Con una ovación de cinco minutos de aplausos este sábado en el estreno de 'Antígona', se despedía Víctor Ullate, en el Festival de Mérida. Un montaje que firma junto a Eduardo Lao y con el que el reconocido bailarín anuncia que se despide de los escenarios y que será su última creación coreográfica.
Ampliar
Con una ovación de cinco minutos de aplausos este sábado en el estreno de 'Antígona', se despedía Víctor Ullate, en el Festival de Mérida. Un montaje que firma junto a Eduardo Lao y con el que el reconocido bailarín anuncia que se despide de los escenarios y que será su última creación coreográfica. (Foto: Miguel G. Rodríguez)
miércoles 07 de agosto de 2019, 08:00h
Depués de tres décadas de dedicación exclusiva, asegura ser un “paciente afectado por una enfermedad”, que es la pasión por la danza, a la que le ha dedicado toda su vida... El mayor bailarín y coreógrafo español actual, Víctor Ullate, se ve a sí mismo como un ‘paciente’ afectado por una enfermedad, "que se llama pasión por la danza”, a la que ha dedicado toda su vida.

Con una ovación de cinco minutos de aplausos acabó este sábado el estreno de Antígona, la que asegura será la última creación coreográfica de Víctor Ullate, en el Festival de Mérida. Un montaje que firma junto a Eduardo Lao y con el que el reconocido bailarín anuncia que se despide de los escenarios. No obstante, Lao ha precisado "que eso mismo dijo cuando montó Carmen. Ya veremos qué hace, aunque tiene que hacer un cambio de vida". Previamente, con motivo de su 30 aniversario sobre los escenarios, nos concedía una entrevista en la que habló de pasado, de futuro, pero, sobre todo, de presente...


–¿Qué son treinta años en la danza?

Estos treinta años han sido maravillosos, con sus más y sus menos, como ocurre en todas las facetas de la vida. Los profesionales con quienes he trabajado, a lo largo de todo este tiempo, creen en lo que tienen entre manos y eso me satisface mucho. En la gala que presenté en el Teatro Real, en mayo, bailaron muchos alumnos míos, como Joaquín de Luz, Carlos Pinillos, Icíar Mendizábal, Marlen Fuerte, Laura Rosillo. Fue emocionante, no sólo por esto, sino también porque el público reaccionó de forma apoteósica.

–¿Qué significó para usted María de Avila?

–Significó que, en Zaragoza, cuando pertenecí a un grupo de niños llamado Ondas Infantiles, me introduje en el mundo de la cultura, porque dicho grupo era gestionado por dos personas amantes de la cultura. Hacíamos cosas como amateurs. En una de las ocasiones en que Antonio Gades viajó a Zaragoza y fue a vernos al teatro donde actuábamos, se fijó en mí y habló con el director del grupo para decirle que tenía un artista en potencia y que yo debería ir a Madrid. Pero, mis padres tenían negocios y no iban a dejarlos para irse a vivir a Madrid conmigo. Lo que a mí me gustaba era el baile flamenco y, en Zaragoza, tan solo existía una escuela de baile para niñas, dirigida por ella. Y logré que me admitiera en su escuela. Me daban clases tres de sus alumnas más aventajadas. De modo que allí, estuve cuatro años, en los que aprendí una base muy potente y, a partir de esa base, ya pude adquirir otros conocimientos con otros maestros, como Maurice Béjart.

–Y, posteriormente, estudió con Antonio Ruiz Soler…

Antonio Ruiz Soler me vio en la escuela de María de Avila y decidió contratarme. Siempre me trató como a un hijo, fue muy gentil conmigo. Con él pasé tres años y, a partir de entonces, decidí que lo que realmente deseaba era bailar clásico. Viajé por el Norte de Europa y en cada uno de los países, iba a estudiar. Siempre me desenvolvía muy bien aunque no hablara el idioma local. Posteriormente, fuimos a Londres y allí, estudié en la escuela del Royal Ballet. Luego, recalé en Estados Unidos, donde conocí al propio Ballanchine. Allí, trabajé con el New York City Ballet, con el Kirov, que estaba de gira por allí...

–¿La situación de la danza era mejor entonces que ahora?

–Fuera de nuestras fronteras siempre ha estado muy activa. Donde hay una carencia de tradición y entusiasmo es en España. Pero, cuando me nombraron creador del Ballet Nacional de España, tuvimos que crear afición. Y a base de mucho demostrar en los escenarios, he difundido el amor por la danza. A los cuatro años de crear la escuela, formé compañía. Fue muy bonito, porque ahí ves el resultado de tu trabajo como maestro. Y así ha sido a lo largo de treinta años. Algunos de los bailarines que comenzaron conmigo hoy son estrellas internacionales, como Tamara Rojo, Angel Corella, Carlos Pinillos, Fernando Carrión o Antonio Ruz.

–¿Siente que muchos de sus alumnos se hayan ido a trabajar fuera de España?

–Hombre, me da pena, pero no les puedo forzar a quedarse. Los españoles seguimos teniendo complejos y pensamos que lo de fuera es mejor... Es una pena, porque, así como en la Opera de París, su escuela los forma y luego, pasan a formar parte de su propia compañía, aquí no tenemos nada, ni siquiera, un teatro de danza. Y eso que tengo mucho que agradecer a la Comunidad de Madrid su apoyo, pero con la llegada de la crisis, fue recortando presupuesto y éste se me quedó en un 40 por ciento. Estamos viviendo un momento maravilloso en cuanto al éxito de la danza, pero en relación a las finanzas, es un desastre.

–¿No le gustaría contar con su propio teatro?

–¡Claro que sí! Pero a nadie se le ha ocurrido la idea de facilitármelo. Somos una compañía privada, pero está apoyada por fondos públicos de la Comunidad de Madrid gracias a Gallardón, el antiguo Presidente. Posteriormente, la ex presidenta Cristina Cifuentes fue muy gentil con nosotros. Aparte de ser muy culta y de tener mucha sensibilidad para el arte, siempre nos ha animado y apoyado. Pero, con las ayudas que tenemos, difícilmente podemos pensar en un futuro...

Éxito, trabajo y suerte

–Siempre se dice que a los políticos no les interesan el arte y la cultura…

–No es cierto: siempre los hay interesados por la cultura. Por ejemplo, Loyola de Palacio siempre estuvo muy vinculada a nosotros. También muchos políticos socialistas... Pero, yo no hago distingos en relación a la política, son las personas de los partidos las interesadas o no. Aunque, en los programas electorales, la cultura está poco presente.

–¿Qué impronta dejó en usted Maurice Béjart?

Maurice Béjart lo fue todo para mí. Fue un genio de la danza del siglo XX; un revolucionario, al tiempo que una persona muy culta. Con él se podía hablar de todo. Siempre hacía creaciones de danza. Eso causaba que el mundo entero estaba pendiente de sus invenciones. Ir a ver sus coreografías no significaba ver ballet, sino un auténtico espectáculo. Gracias a la experiencia que con él adquirí, he podido hacer todo lo que he hecho porque era un ejemplo para todos y en todos los niveles.

–De todos sus viajes, ¿cuáles recuerda con más agrado?

–Un viaje a México, donde nos recibió una banda de mariachis por una alfombra roja. O el viaje a Irán con el Sha de Persia, donde celebramos el centenario de su reinado, en las ruinas de Persépolis. Otro viaje a Londres para un estreno, donde estaba todo el mundo de la época. También recuerdo momentos duros, como el accidente de rodilla que me tuvo fuera de los escenarios durante tres años. Pero todo ello ha merecido la pena porque los éxitos, cuando vienen muy fácil, muy fácilmente se esfuman. Mi éxito viene del trabajo y, sobre todo, de hacer las cosas por los demás…

–¿Pero piensa que la suerte también influye mucho?

No hay suerte sin trabajo. Si yo no hubiera servido como maestro y sí como coreógrafo y bailarín, no hubiera tenido este éxito. Soy de los que piensan que en la vida todos tenemos un encargo y el mío ha sido preservar y mejorar la danza. Yo parto de la base de que todo el mundo es igual, que todos tenemos algo que decir. Aquí, soy muy humilde, no me creo nadie especial.

–¿Y qué proyectos tiene en vista?

–Sinceramente, no lo sé porque no se puede predecir nada. De lo único que puedo hablar a futuro es de la Casa de la Danza, para niños que no tengan la posibilidad de pagarse sus estudios de danza, niños de centros de acogida. No solamente les prepararemos en el mundo de la danza, sino que podrán trabajar en cualquiera de las disciplinas escénicas.

Esta es mi ilusión. Por parte de las instituciones madrileñas, vamos a necesitar que nos cedan una sede. Quiero que la Casa sea un orgullo en nuestro país...

Víctor Ullate, “el éxito que llega fácil, se va también fácilmente”
Ampliar
(Foto: Miguel G. Rodríguez)
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Gacetas Locales

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.