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En la sociedad actual, inmersos en un mundo tan competitivo a nivel curricular y laboral como el que nos ha tocado vivir, el requisito y deseo de diferenciarse se torna plausible

¿Qué edad es la mejor para estudiar inglés?

¿Qué edad es la mejor para estudiar inglés?

viernes 26 de mayo de 2017, 11:53h
Por ese motivo, emerge la necesidad contemporánea de aprender idiomas, y en el ranking de los más demandados, el inglés ocupa el primer puesto. El inglés es el idioma con mayor número de hablantes a nivel mundial, después del chino mandarín, y representa por excelencia al idioma de la comunicación internacional, un título que lo convierte en necesario para forjarse un futuro laboral satisfactorio y acorde con nuestras necesidades. Es en este contexto donde, percatándonos de la importancia del inglés, decidimos profundizar y mejorar nuestro nivel en el idioma, y no sólo el nuestro, sino también el de nuestros hijos.

El objetivo primordial de todo padre es garantizar un futuro próspero a su hijo, y por ello en lo que respecta a la enseñanza de idiomas, es normal que emerjan múltiples dudas acerca de la metodología adecuada para aprender inglés y sobre todo la edad en la que comenzar a estudiarlo. Por ese motivo, te desvelamos todo lo que necesitas saber para promover, incentivar y asegurar el aprendizaje del inglés en tus hijos, como forma de poder garantizarles un mañana propicio.

Aprender inglés: ¡cuanto antes, mejor!

La psicología evolutiva junto con las aportaciones procedentes de la investigación en neurolingüística propone que la mejor edad para empezar a estudiar inglés es desde el primer momento en que el niño se expone a la lengua materna.

Más concretamente, la mejor etapa para que un niño adquiera un nuevo idioma, como el inglés, es durante los tres primeros años de vida. A lo largo de este período, los niños no oponen resistencia a la adquisición del idioma, entienden fácilmente mensajes sencillos y pueden reproducirlos poco después; ya que su plasticidad cerebral permite que actúen como ‘esponjas’, absorbiendo toda la información a la que se les expone. Cuanto más precoz sea el aprendizaje del inglés, su eficacia será mayor, ya que como ha demostrado la regla de plasticidad inversa cuanto menor edad tienen una persona, mayor es su capacidad de aprendizaje y menor el esfuerzo que esta tarea conlleva. Por ello, cursar un campamento de verano en inglés representa una apuesta segura, ya que los niños más pequeños, desde los 2 y los 3 años pueden sumergirse en un entorno de comunicación inglesa con profesores nativos. Es una garantía de aprendizaje, ya que la exposición es al idioma es constante y la plasticidad cerebral de los más pequeños les permitirá absorber el idioma en su totalidad e interiorizarlo.

Desde pequeño o a una edad mayor

La investigación ha revelado que la capacidad máxima para asimilar un idioma tiene lugar en los primeros meses de vida, y a partir de ese momento, a medida que el cerebro se va formando y adquiriendo su estructura, emergen las dificultades y barreras hacia el bilingüismo o plurilingüismo. A su vez, los expertos en psicología del lenguaje, postulan que cuando el aprendizaje del inglés tiene lugar desde las primeras etapas de vida del bebé, al adquirir el idioma éste se interioriza con un acento más original y menos españolizado. El cerebro está todavía sin formar y existe una mayor diversidad de reconocimiento fonológico, ya que no ha sido sesgado por la lengua nativa.

Hasta los 7 años, la adquisición de un idioma distinto al materno sigue una vía diferente a nivel cerebral, frente a la de un adulto. A partir, de 8 o 9 años, el aprendizaje del inglés ya no ocurre de forma natural e instintiva, y se almacena en otra región del cerebro diferente a la que tiene lugar en la infancia, lo que repercute en un mayor esfuerzo de aprendizaje.

Beneficios del aprendizaje temprano

Aprender un idioma a una edad temprana trae consigo una serie de repercusiones muy beneficiosas para los alumnos. A nivel cerebral, los estudios de neuroimagen han revelado que la adquisición de una segunda lengua durante la infancia repercute en un incremento de la capacidad intelectual, ya que el número de conexiones neuronales aumenta, mejora su calidad y se potencia la densidad cerebral.

La inmersión en dos o más idiomas desde la infancia trae consigo un entrenamiento mental constante que permite que el niño desarrolle al máximo el control atencional y la capacidad de ignorar la información irrelevante, es decir, una ventaja cognitiva para todo tipo de aprendizajes posteriores.

Entre los diversos beneficios que reporta el aprendizaje de otro idioma a una edad temprana, cabe destacar el desarrollo de las capacidades simbólica, abstracta y lógica, el incremento de la plasticidad cerebral, la potenciación de la memoria y el poder de concentración, la atención dividida y la prevención y retraso temporal del Alzheimer y la demencia. Por lo tanto, estudiar inglés en la infancia además de repercutir en tu éxito laboral y profesional futuro, trasciende al progreso e incremento de tus capacidades intelectuales.

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