www.gacetaslocales.com

Manuela tiene 77 años, es pensionista, no ha tenido hijos y vive en un apartamento de su propiedad en la calle Lagasca

“Quién me iba a decir que vivir en mi casa me podía dar dinero”

“Quién me iba a decir que vivir en mi casa me podía dar dinero”

viernes 28 de abril de 2017, 12:20h
Le encanta su barrio, pero reconoce que es más caro que otras zonas de Madrid y con sus 987 euros de pensión le cuesta llegar a fin de mes: “sólo con los gastos imprescindibles se me iba el dinero sin darme cuenta”.

Hace un año Manuela conoció la posibilidad de utilizar su vivienda como una fuente de ingresos a través de la renta vitalicia inmobiliaria, que es una figura jurídica regulada en nuestro Código Civil desde 1889, a través de la cual la persona mayor vende su vivienda pero quedándose como propietaria del usufructo vitalicio de la casa. Ahora Manuela cobra, además de su pensión, 653 euros todos los meses y sigue usando su vivienda como lo ha hecho siempre: “mis amigas me decían que si no me daba pena vender la casa, pero yo no noto ninguna diferencia, y solo me acuerdo cuando veo que hay una derrama y ya no la tengo que pagar yo”, nos cuenta mientras se echa a reír y sentencia, “¡quién me iba a decir a mí que vivir en mi casa me podía dar dinero, qué invento!”

Como esta vecina del barrio de Salamanca, muchas personas mayores hacen uso de sus viviendas para lograr nuevos ingresos con los que complementar sus pensiones y de esa forma poder cubrir todas sus necesidades básicas o bien para tener una situación económica más holgada y mejorar su calidad de vida.

Tres opciones

Grupo Retiro es la empresa que gestionó para Manuela la contratación de la renta vitalicia. Se trata de la empresa pionera, desde 1996, y líder en España en la comercialización y gestión de productos que permiten a las personas mayores rentabilizar su patrimonio inmobiliario: la renta vitalicia inmobiliaria, la hipoteca inversa y la venta con alquiler garantizado.

Su fundador y presidente, Carlos A. Martínez Cerezo, señala que “la cuantía media de las pensiones en España se hace insuficiente para mantener el nivel de vida que teníamos previo a nuestra jubilación, además de ser una etapa en la que surgen nuevas necesidades asistenciales que son costosas. Se nos dice muchas veces que no hemos ahorrado para la jubilación, pero no es cierto: el ahorro se ha producido, pero lo hemos hecho en nuestra vivienda. Por ello, los mayores necesitan instrumentos con los que convertir ese ahorro en una fuente de ingresos que mejore su calidad de vida”.

Esos ingresos se pueden obtener a través de distintos productos que están regulados en nuestro país. Es el caso de las hipotecas inversas, que son créditos especiales que los bancos conceden a las personas mayores, para que puedan percibir unos ingresos mensuales. La persona mayor no pierde la propiedad de su vivienda que es heredada por sus hijos a su fallecimiento, los cuales tendrán que pagar la deuda que se haya generado, normalmente mediante la venta de la casa, quedando a su favor el sobrante de dinero. Actualmente, no hay muchas entidades financieras que lo faciliten y los tipos de interés son altos.

Si lo que prefieren las personas mayores es rentabilizar al máximo la propiedad, se decantan por la renta vitalicia inmobiliaria o la venta con alquiler garantizado. En ambos casos, la vivienda ya no llegará a los herederos, pero los ingresos serán más altos durante la vida del pensionista.

Con la renta inmobiliaria la persona mayor vende su casa a cambio de cobrar una renta mensual vitalicia, quedarse con el derecho de usufructo de la misma y a la vez dejar de pagar el impuesto municipal de bienes inmuebles, las derramas extraordinarias y el seguro del continente de la vivienda. En el caso de la compraventa con alquiler garantizado, la venta de la casa es completa desde el principio, pero la persona mayor no sale de su casa, porque se convierte en inquilina de la misma hasta su fallecimiento o hasta cuando lo estime oportuno.

Elegir con garantías.

Tomar la decisión por una u otra opción nos indica el presidente de Grupo Retiro, “depende de variables como la edad, el valor y ubicación de la casa o el entorno familiar, de hecho en ocasiones pueden no ser adecuados para solventar la situación de una determinada persona y hay que buscar otras alternativas. Lo importante es llevarlas siempre a cabo a través de profesionales que aseguren a la persona mayor un correcto asesoramiento y su contratación con plenas garantías legales”. Todos estos productos deben realizarse en escritura pública ante notario, inscribiéndose posteriormente en el Registro de la Propiedad.

Otra cuestión que preocupa a los mayores, es que ocurre si el día de mañana ya no pueden seguir en sus casas y necesitan obligatoriamente acudir a una residencia. En esos casos, explica Carlos Martínez Cerezo, “la persona mayor podrá vender la vivienda, alquilarla o vender el usufructo incrementando con ello la renta a percibir en función del producto que haya contratado”.
En otros países europeos como Francia o Reino Unido nos llevan décadas de adelanto en la contratación de estas alternativas financieras e inmobiliarias, pero resulta inevitable que nos vayamos familiarizando con ellos ya que la sociedad española es una de las más envejecidas del mundo, que experimenta un incremento continuó de su esperanza de vida y donde seguimos aferrados a la compra de nuestras casas en lugar del alquiler. Y es que además, como nos dice Manuela con su sabiduría “que yo sepa la casa no me la puede llevar al otro barrio”.

Información Avalada por Grupo Retiro

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Gacetas Locales

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.