www.gacetaslocales.com

Holanda y Alemania promocionan esta región casi desconocida y con muchas sorpresas

Holanda y Alemania unen sus fuerzas para promover una de las regiones menos conocidas de sus respectivos países, pero llena de encanto.
Holanda y Alemania unen sus fuerzas para promover una de las regiones menos conocidas de sus respectivos países, pero llena de encanto.

Un recorrido sin fronteras en las orillas del Bajo Rin

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:40h

Holanda y Alemania unen sus fuerzas para promover una de las regiones menos conocidas de sus respectivos países, aunque no por ello exenta de encanto y atractivos para el viajero. La región fronteriza entre ambos países a orillas del Rin (Waal en la parte holandesa) nos descubre una zona rica en historia, cultura y naturaleza, y muy bien conectada desde numerosos aeropuertos españoles. En pocos kilómetros es fácil encontrar ciudades llenas de encanto e historia, como las holandesas Nimega, Arnhem o Den Bosch o las alemanas Kleve, Xanten, Neuss, Duisburg o Krefeld, o una antigua prisión de 1863 convertida en espectacular hotel y restaurante, o un enorme jardín japonés en medio de otro con más de 20.000 plantas, o infinidad de castillos bien conservados y convertidos, en algunos casos, en lujosos y singulares hoteles, o pueblos blancos y medievales anclados en el tiempo, o cientos de kilómetros preparados para senderismo o paseos en bicicleta, o la mayor exposición mundial de flores y plantas, o incontables sorpresas culinarias, o... 

Castillos y jardines señoriales Se impone una visita a los jardines botánicos del Castillo de Arcen (www.kasteeltuinen.nl), uno de los más bellos de Holanda y en los que revivir el pasado en su fortaleza del siglo XVII, aunque no es muy espectacular y sus líneas son bastante sobrias en el exterior y barrocas en su interior. Hoy está destinado exclusivamente a la celebración de eventos. Sin embargo, sus jardines son espectaculares. Muy cerca está el castillo de Landgoed Daelenbroeck (www.daelenbroeck.nl), situado en el precioso entorno natural sobre los cimientos de una fortaleza del siglo XIV. El castillo principal, la entrada y su granja ofrecen cada uno su propio ambiente especial. En este lugar se unen la naturaleza y la paz con la cultura, el estilo, el lujo y el confort. Aunque si se quieren experimentar otras vivencias, lo mejor sería acercarse al hotel Arresthuis (www.hetarresthuis.nl), en Roermond, que, como su nombre parece indicar fue una antigua prisión en el siglo XIX. Las habitaciones han conservado en parte el ambiente de la antigua cárcel. Las puertas de entrada a las habitaciones tienen el cierre metálico de las antiguas celdas y en el cabecero de la cama se reproducen los mensajes pintados en las paredes por los presos. Pequeñas ciudades con encanto El recorrido por estas tierras sin fronteras entre Holanda y Alemania, lleva ahora a dos pequeñas ciudades llenas de encanto. Todavía en la zona holandesa, aparece el pueblo blanco de Thorn que en su día llegó a ser un minúsculo principado gobernado por una abadesa y un convento de veinte damas de la nobleza, que llegó a tener un sistema jurídico y una moneda propios. En la actualidad se trata de un lugar histórico que atrae a muchos turistas deseosos de ver con sus propios ojos sus calles adoquinadas, la bonita iglesia de la abadía, las típicas casas blancas y sus animadas terrazas. Cerca está Nimega (www.nijmegenonline.nl), que está considerada como la ciudad más antigua de Holanda. Hoy conserva buena parte del ajetreo y el bullicio de antaño, pero también se puede disfrutar de su parte moderna, que cuenta con un muelle futurista y una excelente selección de estupendos cafés y restaurantes. Situada a orillas de un río, entre colinas y bosques, las vistas que ofrece Nimega son asombrosas. Y a un paso están las reservas naturales de Ooijpolder y Duffelt por las que pasear caminando o en bicicleta disfrutando de una naturaleza bien conservada y unos magníficos paisajes a orillas del Waal, un brazo del Rin. Cruzando a la zona alemana hay que recorrer con calma el pequeño pueblo medieval de Zons (www.hvv-zons.de), con sus viejas fortificaciones del siglo XIV, unas de las mejor conservadas de Alemania, a mitad de camino entre las ciudades de Düsseldorf y Colonia. Sus murallas perfectamente conservadas, las torres y el viejo molino de viento siguen siendo un excelente ejemplo de una ciudad fortificada medieval en Renania. Un paseo por sus calles adoquinadas muy bien cuidadas contemplando sus casas de ladrillo con ventanas blancas llenas de flores, vigas de madera y coquetos visillos, por sus murallas y torres que permiten contemplar el gran río a lo lejos por el que transitan barcos y gabarras, por su molino harinero con aspas que podían girarse para buscar el viento... es un viaje al pasado que emociona.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Gacetas Locales

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.