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La novela  transcurre en la España de finales del siglo XVIII y del siglo XIX

La nueva novela de Almudena de Arteaga, ‘Capricho’, está protagonizada por algunas de las mujeres importantes en la vida de Goya.
La nueva novela de Almudena de Arteaga, ‘Capricho’, está protagonizada por algunas de las mujeres importantes en la vida de Goya.

Caprichos cortesanos en la época de Goya

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:40h

La obra ha recibido el Premio Azorín 2012 de la Diputación Provincial de Alicante. La escritora explica que con el trasfondo del segundo centenario de la Constitución española de 1812, la Pepa, quería escribir una novela en la que Goya estuviera presente y también personas “que él admirase o con quien hubiese tenido bastante relación”. 

Ese es el caso de María Josefa Pimentel y Téllez-Girón, condesa-duquesa de Benavente y duquesa de Osuna, “la mujer por excelencia intelectual, ilustrada e inteligente de la época”, que tuvo “mucha relación” con Goya ya que fue “su segunda mecenas más importante”, antes de que el pintor “entrase de lleno en la Corte” de Carlos IV. Otra de las protagonistas es la condesa de Chinchón, cuya madre es la zaragozana María Teresa Vallabriga, y mujer del primer ministro de Carlos IV, Manuel Godoy, que es “la dulzura” y simboliza “a la mujer del momento, la mujer sometida a un destino”. Otra persona cercana a Goya, y que tenía “otra virtud que Goya admiraba” es la “seducción” de Cayetana, la XIII duquesa de Alba, la tercera protagonista. A través de ellas y de quienes les rodeaban, Almudena de Arteaga refleja en Capricho la sociedad del momento, “la historia de España” y la figura “de nuestro pintor más insigne de todos los tiempos”. Así, la obra muestra “los caprichos que existieron a finales del siglo XVIII” en España y “cómo vivía todo el mundo, no solamente las duquesas, porque este libro es una crónica social, como la que hizo Goya en su momento con su obra” y que “yo he intentado hacer con la literatura, humildemente”. Según precisa, “todos los personajes son reales, desde los dueños de los mesones, los nombres de los mesones, los pasteleros, los joyeros, las manoleteras, los toreros”, salvo el personaje de la sombrerera, criada de la duquesa de Osuna. La novela es narrada a través de esta última, María Josefa Pimentel y Téllez-Girón, personaje que “tenía clarísimo desde el primer momento”, una “gran desconocida” y que De Arteaga quiere “rescatar del olvido”, mostrar su personalidad y la labor de mecenazgo que realizó en ese momento. Almudena de Arteaga ha realizado una intensa tarea de documentación y si bien en este caso poseía parte del trabajo realizado de libros anteriores, ha estimado que ha podido dedicar dos años y medio a esta tarea para realizar este libro. “Si no documento hasta cómo se hacían los pasteles, no estoy satisfecha porque creo que la novela histórica de verdad debe ser así, sin cometer anacronismos e intentando buscar esos detalles ya perdidos que existieron”. Además, a través de los diálogos de los personajes, incluye en la novela las diferentes teorías documentadas que había en la época sobre los sucesos que ocurrían y por eso “los diálogos son tremendamente veraces”. No obstante, aclara que “no pretendo ser catedrática de Historia”, sino que “enseño el momento y estimulo las ansias de saber del lector, a parte de entretenerle” y asegura que está totalmente satisfecha si al acabar el libro el lector “quiere seguir indagando” en la historia de España. La escritora indica que siempre hay espacio para la ficción en las novelas históricas porque “es difícil encontrar documentos que hable de cosas muy íntimas” y ese es el ámbito donde se puede crear, “siempre sin falsear la historia” y por eso, por ejemplo, que “la duquesa de Alba y Godoy tuviesen un amorío creo que no cambia nada la historia de España”, además de que es algo “que se decía” en el momento. En este sentido, De Arteaga se ha referido al elemento de intriga de la novela, el cuadro de Goya de La maja desnuda, que estuvo escondido mucho tiempo porque lo perseguía la Inquisición. “Dónde está el cuatro, quién se lo ha llevado, quién es el que lo quiere” y “quién es realmente la maja” son las preguntas que entretejen la trama de Capricho, asunto sobre el que la autora aporta su opinión personal “en la última línea de la novela”, además de escribir una nota de autor al final, con todos los ensayos escritos sobre esta cuestión. 

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