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Los nuevos reyes del 'noir'
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Los nuevos reyes del 'noir'

martes 23 de octubre de 2018, 13:28h
En su primera novela, Santiago Díaz (Madrid, 1971) lanza a sus lectores una inquietante pregunta: ¿está justificado matar asesinos en determinadas circunstancias?". Y añade: "Inicialmente puedes decir ‘no’, pero quizá, cuando termines la lectura y después de haber conocido las circunstancias, la respuesta sea sorprendente". En un momento en el que en la sociedad española se debate sobre la venganza, el concepto de justicia y los castigos ejemplares, este reputado guionista televisivo publica Talión (Planeta), un thriller protagonizado por una justiciera al viejo estilo: el de cobrarse ‘ojo por ojo’.
Talión.
Santiago Díaz.
Planeta.

¿Es lícito tomarse la justicia por la propia mano ante crímenes especialmente repugnantes? Esta es una magnífica novela criminal de las que no se pueden abandonar una vez empezadas, que presenta casos imaginarios; pero al lector le resultará inevitable poner en su lugar casos reales que han sacudido a la sociedad española en los últimos años: desde atentados terroristas hasta casos de violencia de género, pasando por asesinatos y violaciones de adolescentes, o —como el último que ha tensado a la opinión pública— de niños. El guionista Santiago Díaz publica un thriller protagonizado por una justiciera sin nada que perder con un trasfondo ético y moral muy interesante. Marta Aguilera, una periodista comprometida con su oficio, recibe una noticia que cambiará su destino: un tumor amenaza su salud y apenas le quedan dos meses de vida. Sin nada que perder ni nadie a quien rendir cuentas, Marta siente que la realidad es un lugar amenazante y decide ocupar el tiempo que le queda impartiendo justicia...
Talión. Santiago Díaz. Planeta. ¿Es lícito tomarse la justicia por la propia mano ante crímenes especialmente repugnantes? Esta es una magnífica novela criminal de las que no se pueden abandonar una vez empezadas, que presenta casos imaginarios; pero al lector le resultará inevitable poner en su lugar casos reales que han sacudido a la sociedad española en los últimos años: desde atentados terroristas hasta casos de violencia de género, pasando por asesinatos y violaciones de adolescentes, o —como el último que ha tensado a la opinión pública— de niños. El guionista Santiago Díaz publica un thriller protagonizado por una justiciera sin nada que perder con un trasfondo ético y moral muy interesante. Marta Aguilera, una periodista comprometida con su oficio, recibe una noticia que cambiará su destino: un tumor amenaza su salud y apenas le quedan dos meses de vida. Sin nada que perder ni nadie a quien rendir cuentas, Marta siente que la realidad es un lugar amenazante y decide ocupar el tiempo que le queda impartiendo justicia...

La protagonista es Marta Aguilera, una periodista de sucesos a la que le diagnostican un tumor cerebral que acabará con su vida en menos de dos meses. Al hacer balance sobre su paso por este mundo, advierte que se marchará sin dejar un legado y decide aprovechar las semanas que le quedan para dejar huella. Se convierte en una justiciera, una asesina de asesinos que aplica su propia ley del Talión –y además, con fruición–. "Nadie llora la muerte de un villano", defiende.

El germen de esta historia se encuentra en la vida real, tal y como explica Díaz durante una entrevista. “Vi en televisión a los padres de una víctima y pensé cómo reaccionaría yo en ese caso. Me gusta diferenciar la vida real de la ficción. En la primera, hay que confiar en la justicia y dejar que la policía detenga a los malos, pero en la segunda, y sobre todo si se trata de thriller, lo divertido es traspasar esa línea".

Lo primero que escribió fue el título de la novela, relata Díaz: Talión, en referencia a la ley recogida en el Antiguo Testamento del ‘ojo por ojo, diente por diente’. Sostiene el autor que su historia no es solo un thriller de acción en el que el cerco policial se va estrechando entorno a la protagonista, sino quepretende hacer reaccionar al lector, invitarle al debate.

El lumpen de la ciudad

El autor ahonda "en las lacras de la sociedad y en los suburbios" para provocar al lector: pederastia, trata de mujeres, mafias, narcotráfico, terrorismo o violencia de grupos extremistas.

"Me apetecía retratar determinados ambientes en los que por nosotros mismos no entraríamos jamás. Nos introducimos con la protagonista, una mujer normal. Me parece muy atractivo", argumenta. Son casos ficticios, pero tienen una réplica fácilmente identificable en la vida real: "La gente piensa en la calle que no se hace justicia o es insuficiente, por eso protestan. Es natural. Hay que aplicar la ley con toda la dureza posible, pero casi siempre es difícil que una víctima quede satisfecha sabiendo que el asesino de su hija, por ejemplo, estará libre en veinte años".

Las sombras que retrata Díaz son tan oscuras que el lector deberá enfrentarse a escenas violentas: "Quería mostrar la crudeza con la que una persona es capaz de actuar. No solo decir que fue capaz de matar a una niña, sino qué hizo con ella. Quería dar detalles para que fuera más fácil al lector plantearse si está de acuerdo o no con la protagonista en aplicar la ley del Talión. Es una novela cruda, pero he procurado no traspasar unos límites para que no cause rechazo la narración, aunque sí el personaje".

Se escenifica la relación de los medios de comunicación con la policía, las presiones, las exclusivas, las filtraciones; y la controvertida postura del abogado defensor."Es una profesión complicada y que mucha gente no entiende. Partimos de que toda persona se merece una defensa justa".

Además, en la novela aparece un plantel de referencias cinematográficas y de series de televisión que forman parte de la generación del autor y de su imaginario y que se identifican facilmente, desde Dexter a Kill Bill, El silencio de los corderos o Seven.

Plantel de secundarios

La protagonista es una mujer fría, “perteneciente al 2% de las personas que no siente empatía”. La trama se centra en el presente, aunque con flash back a su niñez y adolescencia que nos permiten entender por qué es como es.

Hay otros personajes secundarios muy interesantes y que engrandecen la trama, como la inspectora de policía, destrozada por el asesinato de su marido y uno de sus hijos a manos de ETA. "Me pidió el cuerpo que la protagonista fuera una mujer, principalmente porque me daba más juego argumental. La inspectora también es una mujer y muestro una lucha entre dos mujeres muy fuertes".

Para Díaz, no ha supuesto obstáculo meterse en la cabeza de una mujer. A lo largo de más de veinte años de carrera, ha trabajado, como guionista, para diferentes series de televisión como Compañeros, Un paso adelante, Aquí no hay quien viva, Hermanas, El pasado es mañana, Yo soy Bea o El secreto de Puente Viejo, creando muchos personajes femeninos.

La novela, explica, le ha dado la libertad de poder escribir sin límitaciones y hacer con los personajes “lo que me apetecía, sin supeditarme a cuestiones económicas que suelen marcarte desde producción en la tele", aunque también reconoce que ha conocido la soledad del escritor. "En una serie cuentas con un equipo de guionistas que te ayudan y te aconsejan, en un libro estás solo".

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