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Una de las obras más reconocidas de la literatura infantil y juvenil

Cosas que aprendimos de ‘Matilda’
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Cosas que aprendimos de ‘Matilda’

martes 11 de septiembre de 2018, 13:01h

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Si hay algo que convierte en especial a Roald Dahl, es que a través de muchos de sus libros consiguió contar las historias desde la perspectiva de los niños. Sus protagonistas, como es el caso de Matilda, son inteligentes, astutos y se enfrentan a los adultos.

Cosas que aprendimos de ‘Matilda’

Matilda fue el penúltimo regalo que su padre, Dahl, nos obsequió antes de morir. Ya nos había enloquecido con los gremlins, Willy Wonka, BFG y las brujas que convertían a los niños en ratones. Cuando Matilda Wormwood llegó a nuestras vidas, terminó de revolucionarnos. Porque, ¿quién no deseó con toda su alma poder mover las cosas con la mente?

‘Matilda’, publicado por primera vez en 1988, es uno de sus títulos icónicos. Una de esas historias que son para siempre y que viajan de generación en generación. Con más de 200 millones de libros vendidos en todo el mundo, ‘Matilda’ es una de las obras más reconocidas de la literatura infantil y juvenil.

Te proponemos 10 razones por las que (si no lo eres ya) hacerte fan de esta ‘pequeñaja’ en su 30 aniversario:

  1. Su pasión por los libros. Entre los 4 y los 5 años, Matilda se leyó 16 títulos imprescindibles que debes apuntar en tu lista de libros pendientes. La señora Phelps, la bibliotecaria, estaba maravillada y emocionada por el interés de Matilda en la lectura y le dijo “deja que te envuelvan las palabras, como la música”, haz lo mismo con estos clásicos de la literatura:

‘El jardín secreto’, de Frances Hodgson Burnett

‘Grandes esperanzas’, de Charles Dickens

‘Nicholas Nickleby’, de Charles Dickens

‘Oliver Twist’, de Charles Dickens

‘Jane Eyre’, de Charlotte Brontë

‘Orgullo y prejuicio’, de Jane Austen

‘Tess, la de los d’Uberville’, de Thomas Hardy

‘Viaje a la Tierra’, de Mary Webb

‘Kim’, de Rudyard Kipling

‘El hombre invisible’, de H.G. Wells

‘El viejo y el mar’, de Ernest Hemingway

‘El ruido y la furia’, de William Faulkner

‘Alegres compañeros’, de J. B. Priestley

‘Las uvas de la ira’, de John Steinbeck

‘Brighton Rock’, de Graham Greene

‘Rebelión en la granja’, de George Orwell

  1. Por que el dicho ‘de tal palo, tal astilla’ no siempre es cierto. Los padres de Matilda no tiene ningún tipo de interés ni en la cultura ni, por supuesto, en la educación de su hija. Hasta el punto de que Matilda empieza en el colegio más tarde de lo que la corresponde porque sus padres se olvidan de hacer los arreglos precisos con anticipación en la Escuela Primaria de Crunchem.
  2. Porque muchas veces los adultos cuestionan la versión de los niños de forma automática. Lavender, amiga de Matilda, en uno de los capítulos se pregunta por qué los adultos no ponen remedio a la situación con la señorita Trunchbull y le dice: “Yo estoy segura de que mi padre armaría un escándalo si le dijera que la directora me ha agarrado por el pelo y me ha lanzado por encima de la cerca del patio”. A lo que Matilda responde: “No, no lo haría, y te voy a decir por qué. Sencillamente, porque no te creería. Tu historia resultaría demasiado ridícula

para creerla”.

  1. Porque saca a las personas tóxicas de su vida. Al final se verá que, aunque sean sus padres, no son merecedores de una persona como Matilda, y esto la hará consciente, y a nosotros sonreír, de su voluntad de permanecer junto a su querida señorita Honey: dispondrá todo lo necesario, gracias a sus poderes de telequinesia,

para que ambas puedan librarse para siempre de la terrible directora Trunchbull, colateralmente de los padres de Matilda, permanecer al fin juntas.

  1. Porque es independiente. Matilda le dedica tiempo a la soledad sin que le pese, sabe disponer de sus horas sin los otros sin problema y, refugiada en la lectura, encontrar otro tipo de conversación, quizá más introspectiva, pero al mismo tiempo es hábil en sus relaciones sociales: muchas veces sucederá que no tenga mucho que hacer ante la ineptitud de su interlocutor. Y así ha aprendido a crecer

independiente, a sortear los quiebros de la vida con los otros pero sin necesitarlos.

  1. Porque es fuerte y cree en la justicia. Matilda decide que todas las personas malas deben ser castigadas. Matilda sabe lo que duelen ciertas cosas, ciertos comportamientos de los demás, y eso no sólo la ha curtido, convirtiéndola en una persona capaz de todo, incluso de cosas que ella misma no esperaba, sino que la dispone para empatizar y anhelar un mundo justo. Matilda es una idealista y quizá no lo sepa, y esa hermosa ingenuidad en su lucha contra el mal la hace todavía más entrañable: no pretende demostrar nada, no le importa lo que piensen los demás; tan sólo se desliza hacia lo que ella considera que es correcto.

  1. Resilencia. La protagonista de esta historia es alguien que ha tenido que soportar no sólo el desprecio de su familia, también el de sus compañeros de clase, el de la directora de su colegio; ha tenido que soportar sentirse diferente a los demás, una infancia triste y dura y acelerada demasiado, en la que hubo de madurar quizá antes de tiempo, y se ha erguido pese a todo en una persona admirable, alguien a quien seguramente nos gustaría parecernos en algún momento de nuestras vidas. Tener super poderes está bien, pero tiene que ser increíble leer El ruido y la furia con sólo cinco años.

  1. Porque es feminista. Matilda representa una voluntad de igualdad inquebrantable, para ella sólo existen las personas y no entiende de mejor ni de peor según el sexo, el físico, las apariencias, y si no se resigna a descreer de la especie humana es porque no encuentra motivos suficientes para ello, aunque

el lector quizá los halle a cada poco: Matilda es una burbuja de esperanza espanzurrada en lodazal y que no explota, sale de allí flotando y arrastra con ella lo bueno que pasa por su lado

  1. Porque todos hemos tenido una señorita Honey. Esa profesora joven que adora su trabajo, con ganas de transmitirle a sus alumnos todo lo que sabe, la profesora amable y comprensiva que todos los niños quieren. La señorita Honey es el antagonista perfecto para la historia de Matilda, esa suerte de espejo que devuelve a la niña la pasión por sus anhelos aplastados por sus padres, el valor del conocimiento y la conciencia decidida que todo el mundo necesita. La señorita Honey es a la vez madre y hermana, amiga y abuela, tiene también algo de Matilda:

una belleza extraña, que se busca y no se encuentra en todas partes, que viene desde adentro y hacia afuera.

  1. …. Y también una señorita Trunchbull. Esa profesora temible, la que te ridiculizaba delante de tus compañeros, la que te castigaba sin motivo, amenazadora y brusca. Estricta y severa, no admite críticas e incluso intimida a los adultos, no solo a los niños. Es una persona reducida a las cenizas de sí misma, que serpentea en la existencia con enfado; sólo ocupará un agrio lugar en el corazón de Matilda y de la señorita Honey: el olvido. O puede que, después de todo, llegaran a compadecerla…

#yoleiMatilda

#Matilda30

#Matilda30aniversario

LINK YOUTUBE: https://www.youtube.com/watch?v=2HT5bJUjqvw

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