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"Abordaje social", mejor que policial

Policía, directores de los centros y responsables municipales acudieron a la sesión
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Policía, directores de los centros y responsables municipales acudieron a la sesión (Foto: C.D.)
lunes 25 de junio de 2018, 15:03h

Conclusiones del Consejo de Seguridad organizado en la Junta para buscar soluciones a los problemas de inseguridad en el vecindario de los centros de menores de Valdetorres del Jarama.

Por encima del problema de seguridad, que los responsables de Policía Nacional y Municipal analizaron con prudencia y basándose en datos objetivos, hay un problema social que abordar: la intervención de educadores profesionales expertos en adolescentes con adiciones dará mejor resultado que la sola intervención policial para atajar la inseguridad creada por un reducido grupo de menores. Esa fue la principal conclusión del Consejo de Seguridad extraordinario organizado por la Junta de Hortaleza el pasado 7 de junio, en el que además de los cuerpos policiales estuvieron presentes los directores del Centro de Primera Acogida Isabel Clara Eugenia y la Residencia de Menores Hortaleza. También acudió la directora de Familia e Infancia del ayuntamiento: su homólogo en la Comunidad de Madrid no asistió, pese a que los Menores No Acompañados (Menas) están bajo la tutela del gobierno regional.

Lo cierto es que la situación escapa del ámbito de lo local, reconocieron todos los presentes, ya que

DESARRAIGO Y ADICCIONES. Especialmente clarificadora fue la intervención del director del centro de primera acogida Isabel Clara Eugenia, Juan Pedro Crespo, que recordó que el centro tiene 47 plazas para menores de cero a 14 años, cuyas estancias no deberían superar los tres meses porque ésta es el primer lugar donde recalan en situaciones de emergencia, hasta que se decide cuál va a ser su programa vital. En la residencia, la edad va de 15 años hasta la mayoría de edad. Hay chavales de muchas nacionalidades, pero reconoció que desde hace meses hay una “avalancha” de marroquíes que han desbordado el centro, que es el primer recurso al que se les envía para evaluar qué medidas necesitan. La mayoría son “niños normales y corrientes”, pero unos pocos presentan “gran desarraigo y adiciones” y son los que desencadenan los conflictos, aunque con tratamiento adecuado se reinsertan. Crespo apuntó que para atenderles se precisaría otro perfil profesional en el centro –donde hay educadores, no expertos en adicciones– además de un entorno alejado del vecindario.

Muchos vecinos contaron sus miedos, los asaltos sufridos, y pidieron soluciones. En el entorno de ambos centros se han realizado más de 2.000 vigilancias, tanto de paisano como de uniforme, se está en permanente coordinación con la Fiscalía de Menores y las brigadas de Extranjería y Protección de Menores, y hasta se ha requisado el pegamento que inhalan de los comercios del entorno, informaron los responsables policiales. Los educadores de calle que impulsó el ayuntamiento, que hablan su idioma, también están haciendo su labor, porque tampoco es fácil para el personal de los centros comunicarse con ellos. La presencia policial, por otra parte, tampoco soluciona el problema: si pones un coche patrulla en la puerta del parque Isabel Clara Eugenia, apuntaban los responsables policiales, simplemente se consigue que se trasladen a otro, o tres manzanas más allá. También mostraron su indignación algunos vecinos de la zona porque los denunciados vuelven a la calle al día siguiente: como recordaban, son menores no imputables, y el centro no es un lugar de retención, sino de acogida, donde reciben clases y talleres pero pueden entrar y salir.

Pero el miedo es libre, y quienes viven en el entorno están –con razón, reconocieron todos los presentes– asustados ante la agresividad de estos menores marroquíes adictos al pegamento, sobre los que pesan una docena de denuncias. Las mismas que las registradas otros años, quiso poner en contexto la policía. Tanto policía municipal como nacional pidieron “no caer en la estigmatización” de los menores, que en su inmensa mayoría “son buenos chicos que se integran”, ni dar pábulo a la “instrumentalización de los medios de comunicación”, también recordaron que se denuncie cualquier agresión sufrida, como única forma de cuantificar el problema. Y para denunciar no es necesario siquiera dar datos personales, una llamada telefónica o un correo electrónico no sólo sirven para alertar de posibles enfrentamientos, también deja constancia objetiva de lo que ocurre.

Hortaleza con valores

Unos días después, un centenar de vecinos se manifestaron bajo el lema Hortaleza con valores para exigir a la Comunidad de Madrid, responsable de los centros de primera acogida, que tome medidas para atender a los menores bajo su tutela y evitar que la inseguridad degenere en un aumento del racismo y la xenofobia en el barrio, donde incluso la policía impidió una “cacería” organizada por una banda de jóvenes.

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