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Doctor en bioquímica y biología molecular, José Miguel Mulet se dedica a combatir desde su atalaya científica las dudas y engaños relacionados con la alimentación

José Miguel Mulet 
(Denia, 1973).

Dirige una línea de investigación en el Instituto 
de Biología Molecular y Celular de Plantas, en Valencia, también desarrolla su faceta de divulgador científico colaborando con varios medios de comunicación 
y es autor del blog Tomates con genes, además 
de ser autor de otros libros como Medicina sin engaños o Transgénicos 
sin miedo.
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José Miguel Mulet (Denia, 1973). Dirige una línea de investigación en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, en Valencia, también desarrolla su faceta de divulgador científico colaborando con varios medios de comunicación y es autor del blog Tomates con genes, además de ser autor de otros libros como Medicina sin engaños o Transgénicos sin miedo.

J. M. Mulet: “hay que vaciar la nevera de mitos y comer productos sin apellidos”

jueves 21 de junio de 2018, 14:01h
“Hay que vaciar la nevera de mitos y comer productos naturales, sin apellidos”, comenta respecto al aluvión de productos etiquetados como ‘ecológicos’, ‘enriquecidos con…’, ‘alcalinos’, etcétera, que no siempre aportan lo que prometen. José Miguel Mulet acaba de publicar el libro ¿Qué es comer sano? (Ed. Destino), que pretende ser una guía de consulta rápida para un consumidor bombardeado por información “que no siempre sabe filtrar”, una situación que provoca que nazcan y mueran mitos y que otros reaparezcan.
J. M. Mulet: “hay que vaciar la nevera de mitos y comer productos sin apellidos”

Investigador y profesor de biotecnología en la Universidad de Valencia, responde en esta obra a las 101 cuestiones que más dudas suscitan en los consumidores, como beber agua de mar, los edulcorantes artificiales, margarina o mantequilla o si tomar una copa de vino al día es sano, entre otros muchos.

Pregunta. Usted dice que hay etiquetas que sirven para tranquilizar conciencias y llenar bolsillos, pero son que poco efectivas en la práctica.

Respuesta. Las etiquetas están puestas para generar confianza, para hacer el producto más atractivo, pero no se entienden. Los que compran productos ecológicos, por ejemplo, lo hacen porque piensan que son buenos para la salud o porque en ellos no se han utilizado pesticidas, pero, en realidad, se trata solo de un producto que se ha hecho de acuerdo a un reglamento de producción ecológica.

P. Entonces, ¿es responsabilidad de la industria alimentaria?

R. No pondría todo el peso en la industria alimentaria, que es un sector importante en España, aunque es verdad que hacen una publicidad bastante agresiva porque, a pesar de que hay una ley muy restrictiva, siempre encuentran resquicios. Y tampoco pondría toda la responsabilidad en la administración, que creo que regula, en general, esa publicidad engañosa. Apelaría al individuo, que es quien llena el carrito en el supermercado, para que se informe... Mi modesta aportación es escribir este libro.

P. El consumidor recibe sobreabundancia de información que, según usted, es la que genera mitos y falsedades.

R. Es muy fácil acceder a la información, pero tenemos pocos filtros. Las noticias que más circulan son las menos fiables, pero las que más impactan, y más en un tema como la alimentación que nos interesa a todos. La gente se preocupa de lo que no debe y no tanto de lo que debería preocuparse. Por ejemplo, se preocupa de si beber agua del grifo es sano, que es más que segura, pero no abandona el tabaco o no deja de beber un gin-tonic diario.

P. Porque es universaleun consumidor informado es difícil de engañar…

R. Un consumidor que sabe que los ácidos omega 3 que hay en la leche es una cantidad ridícula y muy cara, optará mejor por hacerse unas sardinas a la plancha para obtener ese omega 3. Al supermercado, que representa un avance social el tener la comida en la puerta de casa, hay que ir informado y, sobre todo, comido, para no comprar productos más caros, peores y más calóricos.

P. ¿Cómo deberíamos proceder para tener una alimentación adecuada?

R. Creo que habría que simplificar, en general. Cuando vayamos al supermercado, debemos fijarnos en cuánta fruta, verdura o pescado fresco escogemos y cuántos productos ultraprocesados, que tienen su papel, pero que no debería ser preponderante ni en nuestra compra, ni en nuestra alimentación. Y no hay que pensar en las etiquetas, en los apellidos de los alimentos, sino pensar en la comida.

Por otra parte, es precisamente esa información/desinformación lo que aprovechadan las pseudociencias que juegan con la salud.

Pertenezco a Alternativa Racional a las Pseudociencias y la mayoría de mis libros son de denuncia contra ellas. En nuestro país, el marco legal para luchar contra las pseudociencias es inexistente. Las autoridades no están haciendo nada contra una estafa que no tiene que ver con la libertad individual de decidir. Porque, no se está protegiendo a la víctima del engaño, sino al ‘engañador’.

Mulet y las 101 respuestas

Este especialista en Biotecnología, en su nuevo libro da respuesta a 101 preguntas relativas a dudas, mitos y engaños, algunos muy populares. Entre todos ellos, selecciona los tres siguientes:

Primero: En su opinión, hay que desmitificar que la comida de antes era mejor. En la época de nuestras abuelas, en la postguerra, había hambre, carencias nutricionales variadas y enfermedades de todo tipo relacionadas con la seguridad alimentaria. Hoy en día comemos con más seguridad que nunca.

Segundo: La tecnofobia respecto a la seguridad de los envases de los alimentos. A veces es peor el remedio que la enfermedad, ya que debido a campañas alarmistas, se prohíben envases seguros, pero nadie se preocupa de si el sustituto es más o menos seguro.

Tercero: Que figuren los sellos de algunas organizaciones o sociedades médicas en los envases de los productos de alimentación. Los médicos en el hospital, no en el supermercado.
En reumen, “llenamos la nevera de mitos y la vaciamos de pensamiento crítico”. Esa es la idea central de su libro. “Hay que vaciar la nevera de mitos y llenarla de alimentos sensatos. El problema, insisto, es el exceso de información y la información alarmista, como la que se refiere a alimentos tóxicos, que en el 95% va a ser falsa o exagerada. Para que esas cantidades sean peligrosas habría que comer varios kilos al día. Hay que comer fruta, verdura, pescado fresco... Comer bien no es caro y tenemos que comer ‘sin apellidos’ y sin mitos”.

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