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Con las nuevas directivas legales en la edificación, el aislamiento térmico y antihumedades recobra su protagonismo

El ‘boom’ inmobiliario y las humedades
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El ‘boom’ inmobiliario y las humedades

jueves 08 de marzo de 2018, 13:23h
El sector de la construcción está viviendo un repunte en España desde 2015 tras el boom inmobiliario. En 2006, en plena fiebre del ladrillo, se construyeron más de 865.000 viviendas y siete años después, la cifra descendió hasta las 30.000. Ahora, la recuperación económica, sumada a la inversión extranjera y la confianza empresarial, han llevado al sector hacia cierta normalidad. Dos de los actores que están jugando un papel fundamental en ello son la rehabilitación y la eficiencia energética.

Durante los años del boom inmobiliario fue excesivo el número de obras en marcha, primando la rapidez en la entrega de viviendas frente a la calidad de las mismas. Los materiales empleados, y los procesos seguidos no siempre fueron rigurosos. Uno de los daños colaterales que sufren o van a sufrir muchas de las edificaciones construidas en esa época es la aparición de humedades. Esta patología tiene su origen en la mala o nula aplicación y uso de materiales que favorecen el aislamiento e impermeabilización en el proceso de construcción. Siendo conscientes de los errores cometidos en el pasado, es primordial que aprendamos de ellos para, en la medida de lo posible, no repetirlos más.

Aislamiento térmico

El aislamiento térmico no ha recibido en el pasado la atención que merece en la construcción, pero cada vez es más relevante. Queda mucho camino para dotarle de la visibilidad que merece y que la gente conozca todas sus bondades. En un futuro cercano, con la Directiva de Eficiencia Energética en la Edificación, la irrupción de la Certificación Energética de Edificios, el concepto de Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN) y la revisión del DB-HE1 del CTE, el aislamiento térmico va a convertirse en un aspecto de la construcción de una vivienda que no sólo repercutirá sobre su habitabilidad, sino también en la ausencia de humedades y el correcto consumo energético.

Una de las soluciones planteadas es que las empresas especializadas en erradicar definitivamente las humedades empiecen a formar parte de la cadena de valor de las constructoras. Su papel será fundamental para que en el futuro, los inquilinos de la edificación no se encuentren con problemas totalmente evitables en los primeros meses de la obra. Además, con la aplicación de sistemas de aislamiento y tratamientos antihumedad, estamos dotando a la vivienda de una calidad óptima de habitabilidad, tal y como exige la normativa. Aunque en 1979 se firmó la primera norma básica que obligaba a incorporar aislamiento térmico como elemento constructivo en las edificaciones, no se garantizaban las exigencias de seguridad ni la ausencia de humedades y condensaciones en el interior de las viviendas.

Conscientes de la situación, se podría estimar que cerca del 60% de las viviendas que fueron construidas con anterioridad a 1979 pueden tener humedades. Por su parte, los edificios construidos después de la implantación de la normativa, alrededor de un 20% de ellos tienen o van a tener problemas con la humedad. El origen es la poca calidad de las construcciones y la falta de sistemas de aislamiento e impermeabilización en el desarrollo de la obra.

Empresas especializadas

Las constructoras han de prestar especial atención al aislamiento del terreno y las superficies de las edificaciones. Las inclemencias meteorológicas propias del lugar y el agua que discurre bajo el terreno donde se va a construir la edificación, son dos de los principales factores a tener en cuenta para que no aparezcan humedades futuras en nuestro hogar o comunidad de vecinos. Una buena ejecución de la obra es por tanto fundamental. El exceso de humedad del terreno por cercanía a ríos o zonas con mucha concentración de agua, sumado a una mala impermeabilización en la edificación, hace que el problema de las humedades sea en ocasiones inevitable a posteriori. Los materiales y métodos de aislamiento e impermeabilización de la edificación a construir también deben ser supervisados concienzudamente por el técnico encargado del proyecto, con el fin de evitar la aparición de condensaciones y humedades.

Si las empresas especializadas en erradicar humedades formaran parte del proceso de construcción, podrían trasladar todo su conocimiento para evitar las diferentes patologías de humedad que pueden sufrir las edificaciones.

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