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Especial Calle Hermosilla

UNA VÍA BURGUESA, QUE CRUZA TRES BARRIOS. Lo que conocemos como barrio de Salamanca, que no existe oficialmente como tal, es sólo una pequeña parte del distrito actual de ese nombre, comprendido entre la Castellana, Recoletos, Alcalá, O´Donnell, avenida de la Paz (M-30), avenida de América y María de Molina. Y con seis barrios: Recoletos, Castellana, Goya, Lista, Fuente del Berro y Guindalera. La calle de Hermosilla comienza en el barrio de Castellana, cruza el de Goya y finaliza en el de Fuente del Berro.
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UNA VÍA BURGUESA, QUE CRUZA TRES BARRIOS. Lo que conocemos como barrio de Salamanca, que no existe oficialmente como tal, es sólo una pequeña parte del distrito actual de ese nombre, comprendido entre la Castellana, Recoletos, Alcalá, O´Donnell, avenida de la Paz (M-30), avenida de América y María de Molina. Y con seis barrios: Recoletos, Castellana, Goya, Lista, Fuente del Berro y Guindalera. La calle de Hermosilla comienza en el barrio de Castellana, cruza el de Goya y finaliza en el de Fuente del Berro.

Una calle viva, en honor a un humanista

viernes 17 de noviembre de 2017, 12:31h
Hermosilla es una calle que ha ido creciendo y cambiando con el tiempo. En sus inicios en la Castellana mantiene casi intacto el espíritu del Ensanche diseñado por Carlos María de Castro a principios de siglo, pero, pasado Doctor Esquerdo, se vuelve más moderna y popular. A lo largo de todo su trazado, sin embargo, es un característica común el comercio, crecido sin duda a la sombra de Goya, una vía principal que es paralela. La presencia de los mercados de Torrijos y La Paz, situados en las confluencias con General Díaz Porlier y Lagasca, también le da mucho movimiento a esta vía. Hermosilla es, sin duda,
un magnífico exponente del espíritu del distrito de Salamanca.
  • IGLESIA DE LA CONCEPCIÓN

    IGLESIA DE LA CONCEPCIÓN

Hermosilla, una vía paralela a la calle de Goya, arrastra parte del bullicio de este gran eje comercial del distrito.

La calle de Hermosilla discurre, desde el paseo de la Castellana, entre las de Serrano y Dolores Romero, sobrepasando la línea de Doctor Esquerdo para adrentrarse en la colonia histórica de Fuente del Berro. A lo largo de su recorrido se observan grandes contrastes: de lo señorial a lo popular, de la tranquilidad al bullicio.

La calle de Hermosilla es, por tanto, una de las más transitadas de la capital, debido a que posee numerosos pequeños comercios que atraen a multitud de gente de todo Madrid.

Muchos tramos de esta calle han recibido distintas denominaciones a lo largo del tiempo, hasta que se decidió el definitivo nombre de Hermosilla para todo su trazado.

Por ejemplo, el doctor Tapia, dueño de una magnífica casa edificada entre Serrano y la Castellana a finales del siglo XIX, sugirió la idea de que esta sección de la vía recibiera el nombre de Manuel García, en memoria del madrileño preclarísimo inventor del laringoscopio: la idea no prosperó.

El tramo existente entre Serrano y Velázquez se denominó, durante un tiempo, de la Concepción, por la iglesia que allí fue construida para el servicio del barrio de Salamanca en 1875, y que posteriormente fue derruida a principios de siglo y trasladada a la calle de Goya.

En el número 57 de la calle estuvieron las oficinas y talleres de Prensa Gráfica, editora de las publicaciones La Esfera y Mundo Gráfico, que dejaron profunda huella en el mundo impreso de los años ilustrados.

También en esta zona estaba emplazado el teatro Beatriz, lugar elegido por Federico García Lorca para estrenar Bodas de Sangre el 8 de marzo de 1933 y donde se representaron numerosas otras obras y estrenos de gran éxito. Hasta hace unas semanas, este espacio albergaba un conocido restaurante y sala de fiestas de grandes dimensiones, Teatriz, que ahora ha cerrado sus puertas a la espera de un nuevo proyecto.

Humanista

El ilustre personaje a quien se dedica esta vía no es, como muchas personas creen equivocadamente, el arquitecto José Hermosilla, que nació en Llerena a principios del siglo XVIII, y en Madrid comenzó la construcción del Hospital General y la reforma del paseo del Prado, sino el humanista madrileño José Mamerto Gómez Hermosilla, nacido el 11 de mayo de 1771. Escritor, helenista, periodista y crítico literario, fue catedrático de griego y retórica en los estudios de San Isidro.

Por su condición de afrancesado, tuvo que emigrar de España en 1814, regresando en 1820. Comenzó entonces a redactar el periódico El Censor y regentó la cátedra de Humanidades en el célebre Colegio de San Mateo que dirigía Alberto Lista –que dio nombre a una calle aledaña, hasta su cambio de denominación por la actual: José Ortega y Gasset. Sin embargo, sí se conserva su nombre en la parada de la línea 4 de Metro–.

Hermosilla murió el 31 de marzo de 1837 y, entre sus obras más importantes, en 1823 publicó El jacobinismo en tres volúmenes, un ataque contra los liberales que fue muy reimpreso y fue un auténtico minero ideológico del conservadurismo posterior.

Arquitectura

Una característica del barrio de Salamanca de la que existen claros ejemplos en Hermosilla –en especial, en el tramo comprendido entre Serrano y Príncipe de Vergara– son sus miradores de hierro y cristal en las fachadas, destinados no sólo para mirar, sino también para aislar del frío y de los ruidos. Se instalaron en las nuevas casas construidas entre 1880 y 1920. El piso principal tenía el mejor mirador, y conforme se iba ganando altura, se hacía más simple y más pequeño.

Fue, el de Salamanca, un barrio nacido al calor del liberalismo, amparado en el poder adquisitivo de esa burguesía, entre rica y distinguida, que lo pobló. Guardiana celosa de las formas, fue también ávida buscadora de singularidades, reflejada de manera especial en la arquitectura.
De esta manera, se puede observar la influencia de las modasen los diferentes motivos que decoran las fachadas de los edificios del la calle de Hermosilla. Y es que hasta siete estilos diferentes dieron vida a las principales edificaciones levantadas en los primeros 50 años del barrio: elementos neobarrocos, estilo rococó, tendencias neogóticas, arquitectura neoplateresca, clasicismo francés e italiano... Un atractivo ‘catálogo’ del que disfrutar paseando.

Un clásico de referencia

Sus criterios neoclásicos llevaron a Hermosilla a publicar en 1826 el Arte de hablar en prosa y verso, que logró imponer en las aulas por Real Orden hasta 1835. En 1831 publicó su traducción en verso de la Ilíada de Homero y en 1835, Principios de gramática general. Apareció póstumo, en 1840, el Juicio crítico de los principales poetas españoles de la última era. Dejó manuscrita, aunque sin publicar, una Gramática de la lengua griega.

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