Edición 7
28 de febrero de 2020, 10:06:46
Ocio

Las ciudades eslovenas se convierten en idílicos pueblos navideños, repletos de mercados y ferias


Cuento de hadas esloveno, por Nochevieja

Por Paz Romanillos

Es un momento para reunirse con amigos y familia y vivir cada día una nueva experiencia, conectadas entre sí a través de eventos culturales, conciertos, comida y bebida tradicional y, por supuesto, muchos espectáculos para recibir el año nuevo. Fin de año en esloveno se llama silvestrovo y, como en la mayoría de los países europeos, es la fiesta más informal de la temporada. Es tradicional el regalo de talismanes, como una mariquita (que siempre trae buena suerte) o un trébol de cuatro hojas, y brindar con vino espumoso para celebrar lo bueno y olvidar lo malo.


El blanco le sienta bien a Ljubljana. Cuando se encienden las luces de Navidad en las calles y mercados, el cielo de la urbe se ilumina y transforma el lugar gracias al artista Zmago Modic. Tras una exitosa exposición en 1999, Modic decidió plasmar su visión del mundo en las calles de la ciudad, donde todo el mundo pudiese verla. Desde entonces, las luces se han expandido por los diferentes mundos de la ciencia, desde el infinito y la galaxia, con planetas, lunas y cometas, hasta imágenes de átomos, cromosomas, etc. Las historias retratadas en sus iluminaciones siempre destilan aroma a cuento de hadas, y sus temas varían anualmente. Este año el tema es “Respeto a la vida”.

En los puestos de madera, en el centro del casco antiguo, se venden recuerdos, regalos, gorros de lana y mitones, artesanía, creaciones de jóvenes diseñadores y delicias tradicionales eslovenas, incluyendo miel, licores y postres. Los restaurantes invitan a los huéspedes a degustar excelente vino caliente, té y platos típicos. El mercado navideño de Liubliana está considerado uno de los diez mejores de Europa.

El casco viejo de la ciudad se llena de eventos al aire libre. El punto álgido se alcanza en el que parece el día más largo del año, Nochevieja, con un calendario de actividades tan variado que entusiasma a los habitantes y viajeros. Hay conciertos de rock al aire libre, rincones y ritmos tranquilos y una celebración variada y espectacular en la plaza de Liubliana, al lado del monumento Prešeren. A la medianoche, los fuegos artificiales que surgen del Castillo anuncian el comienzo del Año Nuevo. Uno más.

Para disfrutar de la Nochevieja en plena naturaleza, no hay nada mejor que viajar a la zona noroeste y celebrar el día haciendo senderismo en el Parque Nacional del Triglav, mientras se contempla la belleza del lago Bohinj, antes de partir hacia Bled para recrearse en los espectaculares fuegos artificiales que se reflejan en el lago homónimo y que abren el año con un golpe de suerte.

El fin de año en Maribor es una experiencia única. La mayor plaza del país, Trg Leona Štuklja, en el casco viejo, acoge a los mejores cantantes y grupos de música de la zona. Miles de personas acuden todos los diciembres a celebrar el día 31 en Maribor, la fiesta pública de Nochevieja más antigua del país.

La costa eslovena también se anima en invierno. En el idílico parque del Kempinski Palace Hotel en Portorož se sitúa el mercado de Navidad y Año Nuevo que, bajo el título de “Toda la dulzura de la vida”, ofrece una rica oferta de productos locales, alimentos y bebidas.

Es recomendable visitar los belenes escondidos en la Cueva de Postojna y en Monjstrana, cerca de Kranjska Gora, unos de los descubrimientos más interesantes que hacer días antes de la cuenta atrás. O días después porque, como en España, las celebraciones navideñas se extienden hasta el 6 de enero, con la Fiesta de Reyes, cuando los niños llevan luces de casa en casa y se come un pan especial, llamado poprtnjak.

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