Edición 7
10 de diciembre de 2019, 7:27:57
Ocio

Hasta el 3 de noviembre, en la Sala Alcalá 31


La provocación escénica de Sara Ramo

Por Gacetas Locales

La artista propone una intervención sobre el espacio de la Sala Alcalá 31 a la manera escenográfica, parodiando las formas expositivas de las galerías clásicas.


La exposición ‘La caída y otras formas de vida,’ de la artista Sara Ramo, podrá visitarse hasta el 3 de noviembre, con entrada gratuita, en la Sala Alcalá 31, realizada ex profeso para este espacio, comisariada por Claudia Rodríguez-Ponga. Ramo toma como referencia el espacio expositivo, más que para analizar sus elementos arquitectónicos, para convertirse en escenógrafa del mismo.

El edificio que alberga la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid fue construido entre 1935 y 1943, sobre un proyecto de Antonio Palacios, para albergar el Banco Mercantil e Industrial de Madrid. Lo que hoy es el espacio expositivo era, en su momento, la sala de operaciones de la entidad (donde los clientes podían hacer uso de las ventanillas de valores) organizada espacialmente como un templo clásico de planta basilical. Este es el espacio sobre el que ha intervenido la artista para proponer un proyecto en el que los objetos mutan y no mantienen su funcionalidad original.

Una muestra para un espacio

La exposición plantea una falsa pared que desestabiliza el espacio expositivo, genera asimetría y pone de manifiesto su propia condición de simulacro.

La muestra se articula en dos espacios: la planta baja y la primera planta. En la planta baja la artista trabaja de manera intensiva las columnas de la sala desde un punto de vista estructural, pero también simbólico. De esta manera, genera una nueva interpretación de este elemento característico de la Sala Alcalá 31, a partir de materiales heterogéneos y, en su mayor parte, descartables o considerados ‘menores’.

En la primera planta, Sara Ramo propone un orden ligeramente diferente, pero complementario, a través de un conjunto de collages textiles que tienen algo de carnavalesco. A la manera de banderas o estandartes, entre la manifestación y la procesión, respetan y parodian a la vez las formas de exhibición de una galería de arte clásica.

Los 'collages', a modo de telones, ofrecen cierta cualidad teatral, que replica el conjunto de la puesta en escena, de la misma manera que la instalación principal constituye un collage espacial. Las obras se interrelacionan de forma no lineal, esbozando un comentario sobre el poder, su apuntalamiento y las formas de vida que este no puede prever ni controlar.

La exposición cuenta con un catálogo que incluye textos de la comisaria, Claudia Rodríguez-Ponga; del comisario jefe del Museo del Barrio de Nueva York, Rodrigo Moura, y del filósofo y ensayista Peter Pál Pelbart.

De manera paralela, la Sala Alcalá 31 ha organizado una programación de actividades para todos los públicos, como encuentros con la artista y la comisaria, visitas guiadas para público individual o visitas para grupos. Tanto la visita a la muestra como las actividades son gratuitas.

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