Edición 7
25 de agosto de 2019, 14:27:17
Ocio

'El bosque' es su nueva obra


Leyshon y la condición humana

Nell Leyshon y su retrato sobre la condición humana

Por Paz Romanillos

Escribir sobre la “vida cotidiana” es lo que quería la británica Nell Leyshon, que con su nueva obra, 'El bosque', ha convertido su deseo en un relato bello, cruel y positivo sobre la importancia del “día a día” en una mujer, madre de un hijo gay, en la Polonia ocupada durante la II Guerra Mundial.


Con reflexiones como éstas “la condición humana es no aprender nunca, volver a ser una y otra vez los animales que un día fuimos” y “el bucle incesante de la estupidez”, Leyshon (Glanstonbury, 1962) salpica esta obra, publicada por Sexto Piso, de destellos que hacen que Zofia, la protagonista, arranque sentimientos de rabia, frustración y reconciliación durante la lectura.

Y lo consigue porque, según cuenta, en El bosque, y de manera “inconsciente”, ha volcado algunas de sus experiencias como mujer y madre de un hijo gay y las ha mezclado con la infancia de su mejor amigo, el ilustrador polaco-británico de libros infantiles Jan Pienkowki. “Cuando éramos niños, él venía mucho a mi casa y me contó cosas de Polonia, de la guerra, de lo que vivió en un bosque durante un año y cómo vino a Inglaterra para aprender y vivir mejor”, recuerda sobre las bases de esta novela de mujeres en la que no se “olvida” de los hombres.

Una historia que mezcló con su experiencia personal como mujer en una especie de batidora mental para llevar al lector a Varsovia, a la casa donde vive Zofia con su marido, su hijo Pawel, su hermana y su madre. Una familia de clase acomodada que con la llegada del ejercito nazi vive la más absoluta decadencia.

En esta primera parte –el libro está dividido en tres–, la autora nos presenta a una mujer en plena lucha entre su lado profesional, el de una mujer que sueña con tocar en las mejores orquestas; y su lado maternal, ése ante el que se pliega y se revuelve porque todas sus ansias de libertad se ven fulminadas por el instinto protector para salvar a su hijo y cumplir las órdenes de su marido.

Así es como pierde lo que Leyshon califica de “sofisticación”, algo que se “esfuma rápido” en las mujeres, sobre todo en Zofia, cuando tiene que huir a un bosque para salvar su vida y la de su hijo. Un lugar donde su parte femenina desaparece, para dar paso a la más primaria, cuidar sus vidas ante la amenaza del enemigo.

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