Edición 7
9 de diciembre de 2019, 1:31:52
Especiales

Conciliación y vacaciones estivales


Acabó el cole. ¿Qué hacemos con los niños?

Por Gacetas Locales

Cristina Noriega, profesora de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, explica diversas opciones para que los padres puedan conciliar la atención a sus pequeños, al tiempo que están trabajando durante el verano.


Ya han empezado las vacaciones de verano en los colegios. Mientras que para los niños es motivo de alegría e ilusión, para muchos padres es un verdadero quebradero de cabeza gestionar cómo conciliar la atención a sus pequeños al tiempo que están trabajando.

La profesora de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, Cristina Noriega, da algunas pautas generales para que los padres puedan conciliar la atención a sus pequeños, al tiempo que están trabajando durante el verano:

  • Planificar con antelación, especialmente si se quiere contar con la ayuda de otras personas.
  • Organizar las actividades en familia, usando un calendario donde se anoten y se puedan compartir entre todos.
  • No tener miedo a pedir ayuda: muchas veces queremos solucionar los problemas solos y no nos damos cuenta de que tenemos a personas alrededor dispuestas a ayudar.
  • Si va a ser otra persona la que va a ayudar en el cuidado de los hijos, acordar las expectativas, límites y normas. La mayoría de los conflictos con la familia y personas del entorno derivan de una falta de comunicación a la hora de establecer las normas del juego, antes de la partida y su cumplimiento.
  • Preguntar a personas del entorno: averiguar qué están haciendo otros amigos o padres. Personas con circunstancias similares pueden ofrecer ideas interesantes que no se habían planteado.

Noriega recuerda que existen diversas opciones a las que se pueden recurrir, siendo algunas de las más frecuentes las colonias, campamentos urbanos, canguros, incluso hay familias en las que los padres se turnan las vacaciones y así ampliar el tiempo en el que se ocupan de sus hijos.

Para muchas familias, los abuelos son la tabla de salvación en verano. Muchos, incluso, se llevan a los nietos al pueblo o a la playa, de manera que estos pueden jugar con mayor libertad y sin las limitaciones propias de las grandes ciudades. La profesora recuerda que es una medida que se puede plantear durante un periodo de tiempo concreto (no el verano completo) y considerando el estado de salud y circunstancias del abuelo.

Las discrepancias en las expectativas entre las distintas generaciones y la falta de delimitación de las funciones que pueden desempeñar los abuelos, pueden ser una fuente de conflicto importante. Por tanto, Noriega señala que es necesario establecer el límite de las responsabilidades de los abuelos, con el objetivo de reducir potenciales estresores y fuentes de malentendidos.

Para los adolescentes entre 12 y 16 años, se puede plantear actividades de voluntariado, a través de las cuales se pueden adquirir muchos valores, como la empatía, el respeto o la humildad. Otra opción popular entre los adolescentes es que hagan de monitores de las colonias, lo que desarrolla su sentido de responsabilidad y motivación.

Las opciones son múltiples, no habiendo unas mejores o peores. Todo ello depende de las circunstancias concretas de cada familia y de los objetivos que se pretendan alcanzar.

Por último, cabe recordar que las vacaciones de verano son un periodo en el que el niño debe jugar, estar en contacto con otros niños de su edad, desarrollar la creatividad... En nuestra sociedad se fomenta en exceso la realización de actividades escolares, las cuáles son importantes, pero también es necesario desarrollar habilidades sociales, actividad física, gestión emocional, adquisición de valores como el respeto, la generosidad, la empatía, la colaboración, entre otros; todos ellos, elementos esenciales para un adecuado desarrollo emocional de la persona.

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