Edición 7
6 de diciembre de 2019, 14:48:40
Ocio

Novela


Jabois se pasa a la novela con 'Malaherba'

Por Paz Romanillos

Manuel Jabois se pasa a la novela con 'Malaherba' (Alfaguara), un retrato de la entrada a la adolescencia de un niño con sus primeros amores y la dificultad de comprender un mundo en el que los adultos –y sus propios compañeros de colegio– "culpabilizan" el placer.


El entrevistador, entrevistado. "A los niños no se les puede proteger del placer y el sexo", sostiene Jabois (Sanxenxo, Pontevedra, 1978) en una entrevista en la que asegura que, la falta de costumbre le hace sentirse algo desubicado.

'Malaherba' es la primera novela del periodista y no ha dudado en reflejar algo que parece preocuparle, el hecho de dejar a los niños "fuera" de la realidad del mundo: "Los niños tienen que ver un beso de una pareja homosexual como algo normal. Quiero lanzar un mensaje de naturalidad y normalidad. No hay que hacer creer a los niños que algo no existe porque no tienen edad para entenderlo".

Y con los "arrestos" que da, según sus palabras, el ser curioso, se ha metido de lleno en una historia de iniciación hacia lo más íntimo, el primer beso y las primeras masturbaciones, experiencias que viven en el caso de 'Malaherba' dos niños de 10 años, Mr. Tamburino y Elvis, y que desencadenan en una historia de familias desestructuradas, pero llenas de amor y de amistades sin guión y llenas de inocencia.

Cogiendo un poco de su vida, de esos recuerdos que mantiene intactos gracias a la memoria sensorial, y tirando de imaginación, Jabois nos lleva de la mano por la Galicia de los años 90 para acompañar a estos dos niños cuyas primeras experiencias pretenden frenar ante la incomprensión, o la sensación de saber que lo que hacen no será entendido por unos padres a los que temen.

El final de la niñez


Un día Mr. Tamburino, Tambu, un niño de diez años, se encuentra a su padre tirado en la habitación y conoce a Elvis, un nuevo compañero de su clase. Descubrirá por primera vez el amor y la muerte, pero no de la forma que él cree. Y los dos, Tambu y Elvis, vivirán juntos los últimos días de la niñez, esos en los que aún pasan cosas que no se pueden explicar y sentimientos a los que todavía no se sabe poner nombre.

"Venimos de una represión absoluta respecto al sexo y de un complejo de culpabilidad que te hacían sentir por tener placer. La cultura impuesta en los años 80 para un adolescente suponía un infierno moral con el sexo. Que te hagan sentir mal por el placer es una de las mayores atrocidades de la vida", señala.

Así, sus personajes actuan con esa espontaneidad con la que se "calla a los demás", porque si no sabes lo que piensa la sociedad sobre lo que acabas de hacer te comportas con una naturalidad que "derrumba al exterior".

"Encontré un vehículo muy divertido para escribir, una prosa de un niño de quince años, que en realidad es mi prosa, porque así no tengo que buscar grandes sinónimos ni metáforas", ha ironizado Jabois. El objetivo de echar la mirada atrás a la juventud responde a "la tentación de regresar a las primeras emociones".

Los primeros años 90

'Malaherba' se sitúa en una época de principios de los años 90, con referencias a personalidades como Magic Johnson o a juegos como 'Quién es quién' o 'Hundir la flota' –también el colegio Marcolongo, uno de los pocos guiños de Jabois a su propia biografía–. "En el fondo, puede ser visto como un ejercicio de egoísmo: una vuelta a cómo me sentí la primera vez que tuve miedo o que me subieran las pulsaciones porque me gustaba alguien. Esto no es como ese acto de crueldad de los padres que quieren sentir a través de sus hijos, sino que creas un personaje e intentas recuperar algo", afirma.

El resultado es un personaje que puede recordar en ocasiones al protagonista de 'El Guardián entre el centeno' y en otras al del 'Lazarillo de Tormes'. "Aunque soy más de la prosa contemporánea, me ha gustado siempre mucho el Lazarillo, porque es de una crueldad extraordinaria, más realista y español".

"Hay una atmósfera temprana de nuestra vida, una resaca de una generación ante el descubrimiento y consumo masivo de la vida. Y pongo el foco en ese drama", expresa el periodista sobre esos puntos en los que pone el acento, como el hecho también de esa "violencia soterrada" que existía con algunas niñas que se resistían al acoso y pasaban directamente a ser calificadas, aunque resulte anacrónico, de "estrechas". Así, el gallego tira de esa "consciencia feminista" de la que es abanderado y refleja en los persoanjes de la Rebe y Claudia, las hermanas de Tamburino y Elvis que, a esas niñas que "también decían que no" ante la conducta de algunos niños.

Porque concluye el autor diciendo que él, en el fondo, lo que quería "era contar la historia de un niño al que, si le preguntan qué niña de clase le gusta, pregunte si lo normal es que te gusten las niñas. Probablemente sea el niño que a mí me habría gustado ser, desacomplejado y medio raro, pero que no pierde nunca la compostura".

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