Edición 7
19 de mayo de 2019, 23:24:33
Especiales

Los expertos recomiendan mantener hábitos similares a los del resto del año


El curso ha finalizado, y ahora, ¿qué hacemos?

Por Carlota García-Ruiz

Con la finalización del curso y la llegada de las vacaciones, los niños sufren un cambio de rutinas y actividades que les afectan de forma directa. El paso de unos hábitos estrictos a un horario más flexible, el aumento del tiempo en casa y con la familia o la reducción de las actividades educativas, provocan inestabilidad física y emocional en los más pequeños.


¿Es necesario mantener exactamente las mismas rutinas? ¿Deben seguir con sus actividades educativas y formativas? ¿Cómo sintonizamos los horarios de pequeños y mayores para que todos los miembros de la familia puedan disfrutar del periodo vacacional?

Los expertos nos explican las necesidades básicas de los niños, qué actividades educativas fomentar, así como las claves de una convivencia veraniega saludable.

Los hábitos, rutinas y costumbres son pautas de conducta que suponen aprendizajes. “Aunque no sean exactamente las mismas, es importantísimo mantener las rutinas de los más pequeños durante las vacaciones”, explica el Dr. Ignacio Manrique Martínez, Director del Instituto Valenciano de Pediatría y Puericultura. “El horario de verano tiene que parecerse lo más posible al de invierno en cuanto a tiempos de comida, merienda y cena o actividades al aire libre. Un cambio brusco de las actividades aprendidas puede derivar en desasosiego y desconcierto. Y es, además, una forma de mostrarles que sus obligaciones siguen siendo las mismas”. Esta necesidad de mantener los hábitos es más importante cuanto más pequeño es el niño, sobre todo, en menores de dos años.

El problema radica en compaginar estos horarios con las jornadas laborales de verano o las vacaciones de los padres, que lo que buscan en estas fechas es precisamente cambiar sus propias rutinas y disfrutar más del ocio. “Aquí entran en juego los conceptos de responsabilidad, respeto y concienciación que requiere toda paternidad”,explica el Dr. Javier Molina Garicano, jefe de sección asistencial de Pediatría y Oncohematología del Complejo Hospitalario de Navarra y miembro de Top Doctors. “Siempre hay soluciones que ayudan a que todo el mundo salga favorecido. Medidas que permitan la diversión de niños y padres tanto juntos como de forma independiente”.

Disfrutar del verano en familia

La educación de los hijos durante las vacaciones también genera inquietud entre los padres, existiendo una gran distancia de posturas entre los partidarios y los detractores de mantener las actividades educativas de los más pequeños en el verano. “El concepto de ocio, entendido como tiempo dedicado a hacer lo que nos gusta y que habitualmente no podemos hacer durante el resto del año, no comporta que debamos dejar de lado el aprendizaje”, explica la Dra. Núria Curell Águila, responsable de la Unidad de Adolescentes de PAIDO-DEX del Hospital Universitario Quirón Dexeus.

En todo caso, advierten de que no hay que perder el foco de que las vacaciones son eso, vacaciones. “Es, para todos, un tiempo de paréntesis, de descanso, de cerrar etapa, de reflexión o recuperación física y emocional… Y esto aplica también a los niños, pues a lo largo del curso escolar batallan con las emociones, superan retos, alcanzan logros y afrontan fracasos. Exactamente igual que nosotros. ¿Por qué entonces no vamos a permitirles que desconecten?”, añade.

Para niños y mayores, las vacaciones son un periodo de regeneración física y emocional importante y, si bien hay que mantenerles las rutinas y obligaciones, es el momento ideal para disfrutar del día a día desde un prisma más relajado y ameno, y en entornos distintos con posibilidades de aprendizajes diferentes.

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