Edición 7
17 de junio de 2019, 19:31:05
Ocio

El catedrático de Derecho Octavio Salazar publica '#WeToo'


Una guía para jóvenes sobre el feminisno y la igualdad

Por Paz Romanillos

En el feminismo faltan más voces masculinas. La de Octavio Salazar es, probablemente, una de las más interesantes y lúcidas en la actualidad. El catedrático de Derecho Constitucional, que ya nos sorprendió con ‘El hombre que no deberíamos ser’, publica ahora este manual dirigido a los más jóvenes, cuya intención es que aprendan a relacionarse entre ellos de una manera sana e igualitaria.


El escritor y catedrático de Derecho Constitucional Octavio Salazar nos impacto con el ensayo El hombre que no deberíamos ser que publicaba hace un año y en el que trazaba un retrato, no del feminismo, sino del modelo masculino al que deberíamos tender. Ahora vuelve en su lucha contra el patriarcado con #WeToo (Planeta), un libro que pide un mundo igualitario, dirigido especialmente a los más jóvenes. "Es un texto que surge de mi experiencia vivida como padre y como profesor", explica Salazar (Córdoba, 1969) durante una entrevista reciente.

"En mi trabajo he detectado que hay una involución en cuanto a la igualdad de sexos, como violencia o maltrato. Escuchando opiniones y viendo actitudes, me he sentido más moderno que alguno de alumnos de instituto de secundaria de Córdoba o de la facultad –explica–, y me he dado cuenta que es urgente que trabajemos para desmontar muchos prejuicios derivados de la ignorancia”.

El libro, en forma de ensayo de fácil lectura, es una llamada para que los jóvenes abran espacios de reflexión en colegios, institutos o facultades, para que se pongan gafas moradas y se impliquen en la lucha feminista, "que nos incumbe a todos" y que empieza para el autor desde el título del libro: #WeToo.

Para el escritor, “hay que hacer que el #metoo sea en plural, porque es necesario trabajar desde la educación y la pedagogía para hacer comprender que hay una lucha por la igualdad que nos compete a chicas y chicos y que hay muchas maneras de ser hombre".

Nueva realidad

Lo cierto es que las mujeres de todas las edades están en la calle reclamando sus derechos y que sus compañeros las traten de otra manera. También es una realidad que, en el entorno académico, las jóvenes son más brillantes y sacan mejores notas y los chicos están más perdidos, porque no tienen referentes para afrontar esta nueva realidad, solo los mediáticos, los de toda la vida, y “les faltan otras propuestas de masculinidad”, subraya.

Otros modelos de ser hombre


"Los principales referentes de qué significa ser un hombre son modelos muy tradicionales, cantantes, futbolistas… No conocen otras masculinidades en las que mirarse. Ellas, sin embargo, si van teniendo otros modelos donde elegir y se publican muchos libros dirigidos a mujeres jóvenes de científicas, de mujeres rebeldes… Pero, para chicos, no hay otros mensajes de masculinidad que no sea el héroe, el vencedor, el hombre hegemónico. Creo que es muy importante construir otro tipo de referentes para ellos".

Explica Salazar que esta brújula escrita para guiar a los jóvenes por el feminismo comenzó también a raíz de sus propias dificultades con su hijo de 17 años para hacerle llegar “opiniones y actitudes correctas” sobre la igualdad. "Me era difícil llegar a él; entre la fraternidad con su grupo de amigos y las redes sociales a las que están pegados durante casi 24 horas, se establecía una muralla, y me plantee lo más general y teórico: ¿qué es esto del feminismo?".

Por esa respuesta comienza este libro, en el que, en sus diez capítulos, habla de la pornografía como modelo tóxico, los mitos del amor romántico, la violación, las ‘manadas’, los ‘machotes’ y las señoritas, el patriarcado, las diferencias entre sexo y género, o de que –recordando las palabras de la filósofa Ana de Miguel“lo contrario al feminismo es la ignorancia”.

"Trato de explicar en el primer capítulo las ideas falsas que hay entorno al feminismo; ese es el punto de partida y a partir de ahí trato cuestiones cercanas a la vida de los jóvenes. Hace falta mucha educación, que no se está haciendo desde las escuelas. Educar en afectividad y sexualidad, en cómo manejamos las emociones; y, sobre todo, lo que tiene que ver con el sexo", advierte.

La estrategia debe ser “enseñar a leer a la ciudadanía, lo que implica, no solo conocer las palabras, sino enseñar a cuestionar críticamente. Eso es lo que nos va configurando como seres humanos", concluye.

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