Edición 7
25 de junio de 2019, 6:04:17
Ocio

En su nuevo libro ‘La Familia del Prado’


Los Reyes de España, según Eslava Galán

Por Paz Romanillos

El escritor Juan Eslava Galán descubrió a través de su nieta que el Museo del Prado, además de ser “la mejor pinacoteca del mundo”, es también “el álbum familiar de las dinastías españolas”, algo que ahora plasma en el libro 'La Familia del Prado, un paseo por el museo de los Austrias y los Borbones'.


“La idea del libro es recorrer el museo del mismo modo que repasamos el álbum familiar”, explicaba el escritor durante la presentación de su libro en el Museo del Prado, en un recorrido con los medios de comunicación por los retratos más simbólicos de las dinastías españolas que alberga la gran pinacoteca.

Con el subtítulo Un paseo desenfadado y sorprendente por el museo de los Austrias y los Borbones, el libro de Eslava narra a través de distintos retratos algunos de los episodios más emocionantes de las casas reales que han regido el destino de España desde hace cinco siglos.

Historia de dos dinastías

“Los cuadros muchas veces reflejan el alma del personaje, no solo su apariencia física. Observando un cuadro puedes percibir si el personajes es tímido, si es soberbio o un impresentable, como hacía Goya”, afirma el escritor, que asegura que el pintor aragonés fue todo un “retratista histórico”.

El escritor está más que acostumbrado a recorrer el museo y explicar algunas de sus obras, algo que además hace de vez en cuando en compañía de su nieta, que fue la que le dio la idea de realizar el libro. “Yo siempre le explicaba que si esta señora es la mamá de aquella, que si este es el papá de aquel y ella fue la que me dijo que el Prado era como un álbum familiar”, relata. “Lo cierto es que no es sólo eso, sino también el álbum de dos familias conectadas. Los lazos de sangre, con el comercio de princesas de las cortes europeas, emparentaron a ambas dinastías desde su origen”.

Paseo desenfadado y sorprendente



El Museo del Prado no es solamente la mejor pinacoteca del mundo, es también el álbum familiar de las dinastías españolas, los Austrias y los Borbones, que han regido los destinos de España desde hace cinco siglos. En este libro, Juan Eslava Galán, con su inconfundible estilo ameno y riguroso, nos propone un recorrido por el museo, del mismo modo que repasamos nuestro álbum familiar contando quién fue cada persona. Pero no se trata en esta ocasión de una historia de nuestro país, sino de una historia del día a día de sus protagonistas: de sus reyes, esposas e hijos, pero también de personajes ilustres, pintores, amantes y plebeyos. Y de los episodios más emocionantes, las anécdotas más divertidas y los secretos mejor guardados que se esconden tras los cuadros.

De esta forma, desde la época de los reyes Católicos hasta la familia de Juan Carlos I, La Familia del Prado (Planeta) narra hechos interesantes como las diferentes modas de las épocas, el carácter de reyes “psicópatas”, como el príncipe Carlos de Austria o la “no tan loca” de Juana I de Castilla; historias trágicas como la de la princesa Margarita o la de poderosos validos como el Conde Duque de Olivares.

En cuanto a las dudas de cual de las dos dinastías sale más favorecida en la comparativa, el autor explica que “los borbones llegan de Francia, un país que a principios del XVIII se empeña en crear un estado con leyes uniformes, con funcionarios bien valorados y un cierto soplo de modernidad. Los Austrias muchas veces sacrificaron los intereses de España por los intereses de Europa. Y, como defensores de la fe, fueron más papistas que el papa. Los borbones, por el contrario, entran en la ilustración y no tuvieron que hacer frente a estas gabelas”, finaliza, y a buen entendedor, pocas palabras bastan... Aunque, resume en una afirmación: “En España, no hemos tenido mucha suerte con los reyes que nos han tocado”.



Genios y confidentes

Los pintores de la Corte ejercieron con frecuencia como confidentes de los reyes y fueron, en opinión del Eslava Galán, los mejores cronistas de lo que que ocurría tras las bambalinas. Así, al valenciano Sánchez Coello, se le pidió que pintara de manera lustrosa al hijo de Felipe II, Don Carlos, pero a penas pudo disimular la chepa y la maldad del menor, que ya por entonces era “un psicótico sádico, que disfrutaba cegando a los caballos de las cuadras reales”, explica.

Otro caso es el de Diego Velázquez –”uno de esos hombres fríos y cerebrales que sa Sevilla de vez en cuando”–, que debió esforzarse para aguantar la risa frente a uno de los hombres más poderosos de Europa, el Conde-Duque de Olivares, sentado a horcajadas sobre un baúl mientras posaba para su famoso retrato ecuestre. Un personaje histórico este por el que, el autor, demuestra poca simpatía. “No voy a decir que fuera el primer corrupto de nuestra historia, pero sí uno de los más notables”, asegura, que cuenta en que en la época era “más fácil” pedirle favores al propio rey Felipe III que a su valido y que, además, montó "uno de los primeros pelotazos inmobiliarios" trasladando la corte a Valladolid en su propio beneficio.



Plantel de secundarios

Eslava Galán narra las historias detrás de los retratos de los monarcas, que en algunos casos son cubiertas con retratos majestuosos pero que en otros, tal y como hacía Goya son reveladas a través de la crudeza de la realidad: "Goya no tiene compasión, pinta a una reina María Luisa fea y desdentada", explica el escritor.

Con un lenguaje desenfadado y "sin excesivos tecnicismos", el autor realiza el recorrido "como si se lo explicaría a un amigo", a través de lienzos de importantes pintores entre los que se encuentran, además de Goya, talentos como Rubens, Velázquez o Tiziano.

Los cuadros muchas veces reflejan el alma del personaje, no solo su apariencia física. Observando un cuadro puedes percibir si el personajes es tímido, si es soberbio o un impresentable

No han faltado “garbanzos negros” entre nuestros reyes, como en cualquier familia, ni tampoco hombres sensatos y juiciosos. Eslava Galán defiende a Carlos III como, probablemente, el mejor de todos ellos. “No es de estrañar que Felipe VI tenga destacado el retrato de su antepasado en su despacho de La Zarzuela”. Aprecia también cualidades de monarcas como Carlos V, que llegó al país sin hablar español y terminó “comprendiendo el idioma y a los españoles, lo que resulta más difícil”, y de Felipe II, “que también fue un buen rey , aunque la leyenda negra lo haya pintado como un fanático. Fue un hombre justo, sabio y trabajador, con una gran presión sobre sus hombros”.

El Prado es “el buque insignia de la cultura española en el mundo. Es un museo al que hay que proteger, porque es la imagen más prestigiosa que puede tener España", afirma el escritor, que opina que algún día el cuadro de Antonio López de la familia de Juan Carlos I se expondrá en el Prado y que "si la familia real y el rey se portan bien", el legado de los Borbones continuará y “seguirán siendo retratados a lo largo de los años", recalca.

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