Edición 7
18 de febrero de 2020, 10:56:58
Ocio

Karlos Arguiñano saca nuevo libro


Bien alimentados, para rendir más

Por Carlota García-Ruiz

El cocinero Karlos Arguiñano, el más veterano de los chefs televisivos, reivindica la “alegría” de cocinar y el placer de la gastronomía, sin perder de vista la salud, sobre todo en las edades más tempranas: “Un niño bien alimentado está preparado para jugar, para estudiar, para amar”. Arguiñano ha lanzado, de la mano de la editorial Planeta, un nuevo libro de cocina y recetas, La alegría de cocinar, el cuarto consecutivo de esta serie, que esta vez incorpora explicaciones sobre usos y técnicas básicas de cocina, además de más de 200 recetas. En esta ocasión ha elegido para presentar el volumen la escuela de hostelería Aiala, que fundó hace 20 años con la intención de que esos chavales de Zarautz que suspendían en el colegio y llegaban a casa de madrugada “con los ojos rojos” tuvieran una salida profesional que les garantizase un futuro. "Y no se apuntó nadie de Zarautz", bromea. En cualquier caso, sostiene con orgullo que no creó la escuela para ganar dinero, sino para “devolver a la hostelería” lo que la hostelería le dio a él.


Con once nietos a su alrededor, Arguiñano insiste en su “guerra contra la obesidad infanti”, que requiere apostar por una alimentación saludable para los más pequeños y reducir lo más posible los hábitos sedentarios. “Un niño con sobrepeso no es feliz. Un chaval en la pubertad, con 20 kilos de exceso de peso ni puede jugar, ni se siente bien, ni le miran los chicos y las chicas”, lamenta el restaurador guipuzcoano. Arguiñano quiere que los niños crezcan “bien alimentados, en buen ambiente y si es al aire libre, mucho mejor”. Asegura que hay estudios que confirman que los chavales que pasan más horas al aire libre, “viendo los árboles, las piñas, los que van a buscar chirlas y lapas”, tienen mejores resultados académicos. El cocinero vasco reivindica volver a las verduras y a las legumbres, que entiende que se están dejando de comer, lo que califica de “horror”.

Lo que no le gusta es ver a niños de 9 y 10 años cocinando platos de alta cocina, como sucede en algunos programas de televisión, ya que supone "demasiada presión. Una cosa es que hagan galletas el domingo por la tarde con la abuela o la madre, pero que estén haciendo espumas de jengibre para unos muslos de pintada me parece exagerado", añade el cocinero, quien lamenta que algunos programas buscan "la lágrima de la madre o de la abuela" y son más "realities" que espacios de cocina.

Gacetas Locales.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.gacetaslocales.com