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En el Museo del Prado, hasta el 2 de febrero de 2020

Historia de dos pintoras, contada a través de sus obras

Imagen de las salas de la exposición. Foto © Museo Nacional del Prado.
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Imagen de las salas de la exposición. Foto © Museo Nacional del Prado.
martes 22 de octubre de 2019, 22:14h

El Museo del Prado presenta 'Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana. Historia de dos pintoras', una exposición que reúne por primera vez los trabajos fundamentales de dos de las mujeres más notables de la historia del Arte de la segunda mitad del siglo XVI.

'Retrato de familia Sofonisba Anguissola'. Óleo sobre lienzo h. 1558 Niva (Dinamarca), The Nivaagaard Collection.
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'Retrato de familia Sofonisba Anguissola'. Óleo sobre lienzo h. 1558 Niva (Dinamarca), The Nivaagaard Collection.
'Noli me tangere', Lavinia Fontana. Óleo sobre lienzo, 1581, Florencia. Galleria degli Uffizi, Galleria delle statue e delle pitture.
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'Noli me tangere', Lavinia Fontana. Óleo sobre lienzo, 1581, Florencia. Galleria degli Uffizi, Galleria delle statue e delle pitture.

Sofonisba y Lavinia nacieron y se formaron en Cremona y Bolonia respectivamente, dos centros artísticos cercanos geográficamente en Italia, pero condicionados por sus propias tradiciones pictóricas, sociales y culturales.

Partieron de perfiles familiares y biográficos distintos, aunque en los dos casos el papel paterno fue fundamental para condicionar sus respectivas carreras. Ambas supieron romper con los estereotipos que la sociedad asignaba a las mujeres en relación con la práctica artística, el arraigado escepticismo sobre las capacidades creativas y artísticas de la mujer, y ambas se valieron de la pintura para alcanzar un papel significativo en la sociedad en que les tocó vivir.

Sofonisba Anguissola, perteneciente a una familia de la pequeña nobleza de Cremona formada por seis hermanas, encontró en la pintura un modo de alcanzar la posición social que correspondía a la familia Anguissola-Ponzoni. Su talento y su personalidad, así como el empeño promocional de su padre, la convirtieron en una dama afamada y respetable que posibilitó la práctica artística de las mujeres y forjó un mito femenino que aún perdura. Practicó sobre todo el retrato y fue contratada como dama de compañía de la reina Isabel de Valois, cargo que enmascaró su papel como pintora.

Para Lavinia Fontana, hija de un pintor de cierto prestigio, la pintura fue el ámbito natural que acabó por convertir, empujada por su padre, en su modus vivendi. Fue la primera en ser reconocida como una profesional, la pintora que traspasó los límites y los géneros impuestos a las mujeres. Su producción fue amplia y variada con numerosos retratos y pintura religiosa para iglesias y oratorios privados, aunque también se ocupó de asuntos mitológicos, género en el que el desnudo tenía marcado protagonismo.

La creación de un mito

Sofonisba Anguissola (Cremona, h. 1535-Palermo, 1625) y Lavinia Fontana (Bolonia, 1552-Roma, 1614) fueron dos pioneras de la pintura que alcanzaron reconocimiento y notoriedad entre sus contemporáneos. Ambas supieron romper con los estereotipos sociales asignados a las mujeres en relación con la práctica artística, en la que imperaba un arraigado escepticismo sobre sus capacidades.

Entre los once y los trece años, Sofonisba Anguissola inició su educación artística siguiendo las recomendaciones formativas de las clases aristocráticas. Recibió lecciones de música, danza, literatura, dibujo y pintura; en estas dos últimas materias por parte de los pintores Bernardino Campi (1522-1591) y Bernardino Gatti (h. 1495- 1576). Destacó como dibujante y sobre todo como retratista, practicando repetidamente con su propio rostro y los de su familia.

Su completa formación queda demostrada en sus numerosos autorretratos (hasta entonces ninguna mujer había producido tantos), en los que fue reflejando los ideales femeninos del momento: discreción, pudor, modestia o prudencia. Realizó pequeñas obras de busto o de media figura que sirvieron para difundir su imagen y sus diversas virtudes.

Gracias al despliegue diplomático de su padre, estos autorretratos se convirtieron en cartas de presentación y raras piezas de coleccionista que forjaron su temprana fama como dama pintora. Surge así un mito femenino que quisieron emular otras mujeres; la más relevante, Lavinia Fontana, quien en su autorretrato de 1577 recuperó el modelo de Sofonisba para subrayar esa misma condición de mujer culta y artista.

Retratar la 'auctoritas': los entornos humanistas

Antes de su llegada a España, Sofonisba Anguissola realizó algunos retratos de personajes ilustres de su tiempo que atestiguan sus dotes para un género en el que se aprecia la importancia de las escuelas veneciana y lombarda. A excepción del retrato de Massimiliano Stampa, un niño cuya imagen oficializa su nueva condición de marqués de Soncino y que muestra la influencia de Giovanni Battista Moroni (h. 1525-1578) en la pintora, Sofonisba optó por los retratos sedentes.

Esta tipología la empleará Lavinia Fontana veinte años después para retratar a artistas, letrados, médicos, humanistas o clérigos. Sentados ante un escritorio, sorprendidos en su actividad intelectual –reforzada esta con un gesto retórico de las manos y por la vivacidad de la mirada–, los retratados por las dos pintoras reflejan una condición fundamental de la época: su auctoritas, el prestigio moral y cívico que sus conocimientos y dedicación les reportaron.

En los años que pasó en la corte española, Sofonisba ejerció como profesora de dibujo y pintura de Isabel de Valois, además de retratar a casi todos los miembros de la familia real. Ninguno de los retratos realizados en España está firmado. Su posición oficial en la corte no era la de pintora y, de hecho, sus cuadros fueron recompensados con ricos textiles o joyas. En los ejemplares que en la actualidad se reconocen de su mano, se advierte su adaptación a los modos del retrato de corte español.

Por entonces, la figura más significativa en la corte era Alonso Sánchez Coello (h. 1531-1588), 'retratista del rey' que fijó las convenciones del retrato cortesano. Además de los rasgos físicos, se debía mostrar el carácter dinástico y las virtudes de la familia: distancia, quietud y severidad habsbúrgica.

Sofonisba siguió estas pautas, aunque atemperadas por su propio bagaje artístico: su gusto por la descripción minuciosa de los detalles, una percepción psicológica que atenúa la distancia y contención de los Austrias españoles, así como una atmósfera envolvente y tamizada, que suaviza los contornos de las figuras.

La retratista de Bolonia

Los retratos fueron la principal ocupación de Lavinia Fontana, en Bolonia y más tarde en Roma, género en el que destacó por la variedad de tipologías utilizadas.
Fue sin duda la pintora preferida de las damas, cuyas pretensiones de mundanidad y sofisticado lujo quedaron bien reflejadas en sus retratos. Lavinia desplegó todas sus habilidades para visualizar la opulencia de la indumentaria, los variados textiles, las numerosas joyas o la fina elaboración de los encajes, además de los inevitables perritos falderos.

También representó a los niños de las familias más notables de la ciudad en composiciones religiosas destinadas a capillas privadas, retratados junto al padre o la madre o formando parte del grupo familiar.

El Retrato de familia de la Pinacoteca de Brera es un excelente ejemplo de la evolución de Lavinia a finales de siglo, pues ofrece un 'retrato relato' de un grupo familiar, captado con cierto aire de cotidianidad. Una idea que se prolonga en Dama con cuatro jóvenes, donde la pintora muestra una instantánea doméstica, vinculada muy probablemente al casamiento de la protagonista.

Pintura religiosa

La producción religiosa de Sofonisba Anguissola es muy escasa; de hecho, está reunida en esta sala, a excepción de la Madonna dell’Itria, que se conserva en Paternò (Sicilia). Son obras de pequeño formato, pensadas para ámbitos privados de devoción y sus composiciones se inspiran siempre en creaciones de otros pintores.

En sus años de formación en Cremona, los modelos que siguió fueron las pinturas de sus maestros –Bernardino Campi (1522-1591) y Bernardino Gatti (h. 1495-1576)–, o de Camillo Boccaccino (h. 1504-1546). Las pequeñas escenas están dotadas de una sensibilidad tierna y amable y aparecen envueltas por el estilo cercano a Correggio (h. 1489-1534) y Parmigianino (1503-1540), que caracterizó a los citados pintores cremoneses. En Génova, la pintura religiosa de Sofonisba repite fórmulas y modelos de Luca Cambiaso (1527-1585).

Por su parte, Lavinia Fontana desarrolló una producción religiosa totalmente profesional, que abarcó tanto obras devocionales de pequeñas dimensiones y soportes variados (cobres, tablas y telas) como grandes lienzos de altar. Obras marcadas por la espiritualidad de la Contrarreforma, donde se aprecian influencias de Correggio, Denys Calvaert (h. 1540-1619), Niccolò dell’Abate (h. 1509/12-1571) y los Carracci.

Lavinia Fontana y la pintura mitológica

Lavinia Fontana fue la primera artista que realizó composiciones mitológicas, donde además de desarrollar su capacidad de invención, tuvo que adentrarse en la representación del desnudo, un terreno vetado a las mujeres.

La sofisticada sociedad boloñesa fue capaz de conciliar el seguimiento de los postulados religiosos contrarreformistas y disfrutar de las representaciones mitológicas, con el desnudo, principalmente femenino, como protagonista. Un gusto coleccionista que se extendió a Roma, donde figuras ligadas al papado encargaron a Lavinia este tipo de obras. No son muchas, pero conforman un elocuente conjunto, que manifiesta la sugestiva habilidad de la artista para seguir las estimulantes estrategias eróticas de las escuelas de Praga y Fontainebleau.

La disposición de los desnudos, en los que incorpora detalles que van más allá del relato mitológico al uso, o la presencia de joyas, velos y transparencias, que refuerzan y estimulan la sensualidad de las anatomías, dan buena cuenta de la potente capacidad de invención –la gran piedra de toque del arte en esas fechas– de Lavinia.

Una prueba de la notable fama de Sofonisba fue la visita que recibió unos meses antes de morir en Palermo del joven Antonio van Dyck. Una página del diario de viaje de este pintor y su retrato de la anciana dama recuerdan el emotivo encuentro entre ambos artistas.

Lavinia también inspiró textos y objetos laudatorios. Aquí se ofrece uno de los más elocuentes: una medalla acuñada en Roma en 1611 con su efigie en relación directa con la práctica de la pintura por una cara y la alegoría de la Pintura por otra.

Conferencias

Con la colaboración de la Fundación Amigos del Museo del Prado.

- 23 de octubre, a las 18.30h. 'Sofonisba y Lavinia. Damas y pintoras', Leticia Ruiz. Museo Nacional del Prado.

- 18 de diciembre, a las 18.30h. 'Sofonisba Anguissola y la libertad femenina', Beatriz Porqueres. Escritora.

Conversaciones de Creadoras

Diálogos en torno a la creación femenina.

Estrella de Diego, Soledad Sevilla, Carmen Laffón, Manuela Mena o Esther Ferrer, reflexionan sobre la creación artística y el rol de género.

24 y 31 de octubre, 6 y 20 de noviembre y 5 de diciembre a las 18.30h. Auditorio.

Performance-Conferencia

'Queridas Viejas, Editando a Gombrich'

La artista Maria Gimeno hace una revisión de la Historia del Arte para incluir a las mujeres artistas. La acción implica engordar el libro de Gombrich, haciendo sitio a las mujeres creadoras.

9 de noviembre, a las 19.00h. Auditorio.

Jornadas

'Historia de dos pintoras: Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana'

Los mejores especialistas en estas artistas presentarán sus investigaciones más recientes.

27 y 28 de enero de 2020. Auditorio. Con inscripción previa

Teatro

La Baltasara

Este proyecto nace de la necesidad de hablar de las comediantas del Siglo de Oro, de descubrir a esas mujeres emprendedoras que tuvieron que luchar por su vocación, su libertad y su forma de vida a contracorriente. Una de estas mujeres fue Ana Martínez 'La Baltasara', actriz muy conocida y reconocida en su tiempo.

Representación teatral a cargo de la Compañía de Pepa Zaragoza. 29 y 30 noviembre, a las 19.00h. Auditorio. Entrada 12 €

Los días 25 y 27 de noviembre en varias salas del Museo se realizarán representaciones de corta duración, con textos y canciones de la obra de teatro.

Más información, en la web del Museo del Prado.

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