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Cine y televisión

'Roma', el milagro del cine de Alfonso Cuarón

Rodada en blanco y negro, la obra de Cuarón ha recogido tres Óscar en dirección, fotografía y habla no inglesa.
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Rodada en blanco y negro, la obra de Cuarón ha recogido tres Óscar en dirección, fotografía y habla no inglesa.
lunes 29 de abril de 2019, 09:29h
La obra del director mexicano ha roto múltiples esquemas, que han respaldado –pese a lo arriesgado de la apuesta– tres estatuillas de los Óscar. Una cinta que es una poesía audiovisual en blanco y negro, y recurre a actrices noveles para poner en primer plano un personaje invisible, pero esencia.

Tres Oscar se llevó finalmente una de las películas más mentadas del año, una obra que se sale de norma por su rodaje en blanco y negro, con actores totalmente noveles, y una concepción técnica y estética que ha supuesto al mexicano Alfonso Cuarón llevarse la estatuilla por mejor dirección, fotografía y película de habla no inglesa. Dura competencia contra una obra más convencional, Green Book, pero también más sencilla de digerir por el gran público: aunque también afronta el racismo y la xenofobia, lo hace desde una perspectiva más amable.

Roma, la historia que dirige Cuarón, sin embargo es una fábula amorosa, de contenido sencillo e íntimo que se contrapone a una imagen trabajada a fondo para sublimar una experiencia bella y apabullante, con la presencia de una debutante actriz indígena,Yalitza Aparicio, que viene a denunciar también la xenofobia, el machismo y el heteropatriarcado y sobre todo, un clasismo eterno.

Roma cuenta la historia mitificada por la visión infantil de un personaje autobiográfico de la vida de Alfonso Cuarón, la cuidadora de los niños de una familia acomodada que vive una vida vicaria con los hijos de otros. Cleo, encarnada por Yalitza Aparicio –nominada al Óscar, aunque no consiguió la estatuilla–, es capaz de aguantarlo todo por los niños, agachando la cabeza ante situaciones evidentemente machistas que Cuarón denuncia, aunque también hay un contexto de raza y clase social, al que la chica asiste con desarraigo vital y casi sumisión. La otra protagonista es Marina de Tavira, tambien nominada como secundaria, maestra de preescolar en la vida real, que consiguió con este trabajo una nominación como secundaria. Marina, hija de una familia tradicional mexicana, siempre quiso ser actriz, pese al rechazo familiar, que incluso llegó a desheredarla por hacer un desnudo en una pequeña obra. Aunque nunca dejó el teatro y el mundo televisivo del todo, esta aparición como la mujer abandonada por su esposo que debe afrontar sacar adelante a sus cuatro hijos, con la ayuda de Yalitza, es el premio a sus aspiraciones.


Sin derechos

Como reconocía el propio Cuarón, “lo más gratificante ha sido la conversación que se ha creado, la conversación acerca de las trabajadoras domésticas y acerca del racismo en México”. No está mal reconocer la situación de “una de las 70 millones de trabajadoras domésticas del mundo sin derechos, un personaje que históricamente ha sido relegado a estar de fondo en el cine”. No en vano el propio Cuaron reconoce que, siendo niños, sus hermanos llamaban a la nana en la que se inspira el relato “mamá”.

El director mexicano ha conseguido además trasmitir todas estas sensaciones y sentimientos sin ninguno de los artificios a que puede recurrir hoy día cualquier cineasta. Sin efectos digitales ni efectismos varios, tan solo talento tras la cámara y una interpretación naturalista que deja todo el espacio a la emoción y la reflexión del espectador. Los ojos y la mirada de Cleo son la mirada a través de la cual Cuaron retrata el día de una familia acomodada de Ciudad de México de principios de los setenta, una época, un clima socio político, unas texturas que justifican plenamente la elección del blanco y negro.

Los tiempos del rodaje, una sucesión de escenas lenta y contemplativa, sin aparentes puntos de inflexión, convierten también la cinta en una poesía audiovisual que se convierten en la seña de identidad de Roma. Quizá este ritmo es lo que no deja indiferente: el espectador puede hundirse en este mundo casi onírico, o no conseguir entrar en él. O amas la película o te aburre profundamente. No hay término medio. Es lo que conlleva no ceder a la tentación de hacer cine comercial. Por cierto, otra decisión controvertida y síntoma de los nuevos tiempos: la película se estrenó sólo en cinco salas de cine en España, ya que es una producción de Netflix.

En Netflix

Esta película, que se ha convertido en un hito popular y ha conseguido tres premios Óscar, se sale por muchos motivos de la norma. Uno más es Alfonso Cuarón ha elegido como distribuidora una plataforma de televisión, Netflix, apostando por algo que, más que una moda, es una nueva vía cinematográfica. Como todo lo nuevo, ha chocado con los canales tradicionales, y para poder competir a los premios de la Academia de Hollywood tuvo que ser estrenada en salas de cine. Y ahí, el escollo: los exhibidores alegaron que las cintas que proyectan deben tener un periodo de exclusividad, un plazo de cuatro meses en los que no puede ser emitida en televisión. Finalmente, Netflix demostró su poder y la cinta se estrenó en algunas salas en todo el mundo.
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