Quien tiene un coche de más de 20 años no es, exactamente, un amante de los trastos. ¿Quién no añora el Seat 600 que fue el protagonista de su infancia, y no renuncia a conservar aquel coche familiar y darse de vez en cuando una vuelta con él? ¿Quién no recuerda con emoción aquella moto Derby que causaba estragos en el instituto?  Ni híbridos, ni todocaminos y sin WiFi, estos clásicos forman parte de la historia personal de sus conductores, y eso es lo que los convierte en piezas únicas, más allá de la experiencia de conducir un coche con todos los adelantos tecnológicos que sirva para desplazarse de un punto a otro.

Cada sociedad tiene sus vehículos icónicos, ya sean coches, motos o incluso camiones, y si el popular programa norteamericano  Gas Monkey  alcanza tal popularidad con  la restauración de clásicos americanos como los  espectaculares Cadillac, los Mustang o los diferentes modelos de Chevys, spacio vital y los recursos no son los mismos.

Además del popular ‘pelotilla’ de Seat, con el que casi todos los españoles se echaron a la carretera por primera vez, los más cotizados del mercado nacional suelen ser el Mini Cooper, los Escarabajos de Wolkswagen,  el popular Citröen 2CV, aquél cajón anguloso que era el Renault 8,  el Simca 1000 de Barreiros que mereció hasta una canción… En el mundo de los moteros, decir Ducati, Sanglas,Bultaco, Ossa, Gilera o, por supuesto, las míticas Harleys y las urbanas Vespas y Lambretas, es despertar la nostalgia de aquellas máquinas que con tanto orgullo conducían muchos hace más de 20 años.

Quien posee unos de estos vehículos clásicos disfruta casi tanto reparándolos como conduciéndolos. El mundillo creado entorno a estas piezas de coleccionista abarca desde el mercado de piezas de recambio hasta los talleres especializados en reparar motores y reconstruir carrocerías,  y ha dado lugar a un sin fin de clubes, asociaciones y grupos que organizan excursiones y todo tipo de encuentros, con el coche o la moto clásicas como nexo de unión. Sin olvidar por supuesto que, si queremos disfrutar en la práctica con estos vehículos y rodar con ellos por carretera, necesitan un seguro como cualquier otro.  No siempre es sencillo encontrar seguros clásicos para motos, ni para coches, algunos como segurclassic ofrecen precios cerrados con otros baremos que no son los que habitualmente se emplean para asegurar vehículos convencionales, basándose en los años tanto del conductor como del coche, y que incluyen Responsabilidad Civil, Accidentes del conductor o asistencia en viaje.