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La psicología define cinco rasgos que todos evaluamos cuando conocemos a alguien

‘Thin Slicing’: primeras impresiones

‘Thin Slicing’: primeras impresiones

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Por mucho que evitemos tener ideas preconcebidas, la primera impresión es puramente sensorial e, inconscientemente, nuestro cerebro dibuja una imagen de alguien desde el mismo instante en el que le conocemos. Hemos aprendido, de las dating apps a las entrevistas de trabajo, que ciertos gestos o incluso el peinado pueden ser cruciales para la visión que los demás tengan de nosotros. De hecho, se ha llegado a afirmar que la genética puede influir en el desenlace de la primera cita.

“Escucha mucho más de lo que hables”, aconsejan desde Harvard en un decálogo para causar buena impresión. Y es que de la imagen y del comportamiento se extraen las primeras conclusiones sobre los demás. No importa que intentemos huir de clichés o prejuicios: está demostrado que tardamos solamente 7 segundos en decidir si un look emana suficiente personalidad o si respetamos y confiamos en la persona que tenemos delante.

Es lo que la psicología define como thin slicing (rebanado fino), un proceso que hace referencia a cinco cuestiones que valuamos en los primeros 7 segundos y que nuestro cerebro procesa por ‘capas’. Si bien no todos los juicios de valor que hacemos son acertados, esto es lo que la mayoría tiende a opinar a primera vista.

La ropa

Somos lo que vestimos. Si un estudio reciente mostraba la relación entre moda e ideología política, también se ha demostrado que las prendas funcionan a menudo como reflejo del éxito y el estatus social. Llevar corbata o blazer transmite confianza en uno mismo, mientras que la logomanía es entendida por los demás como muestra de riqueza. Los colores también son importantes: el rojo, además de ser el color del atractivo, es el del powerdressing y el liderazgo.

El aspecto físico

¿Crees que el color de tu pelo puede decir cuán apasionada eres? Los estudios demuestran que la mayoría cree que las castañas son mejores amantes o que las mujeres con tatuajes inspiran una mayor promiscuidad. Los piercings, que un día fueron signo de disconformidad, hoy son vistos como síntoma de poca inteligencia (aunque alta creatividad). El rostro también habla de nuestra orientación sexual. Así lo afirma un estudio que determinó que tardamos una vigésima de segundo en crear la idea de que alguien es hetero o LGTB.

Los gestos

No sólo un apretón de manos o la forma en que abrazamos habla de nuestra forma de ser. Aunque las investigaciones manifiestan que la creencia popular no coincide con la realidad, quienes caminan rápido son vistos por el resto como personas más aventureras, más extrovertidas y más seguras de sí mismas. La postura corporal también envía mensajes sobre el poder y la capacidad de liderazgo; de hecho, esa es la base del powerposing.

La mirada

El sentido más evidente para la primera impresión es uno de los que más transmite a la persona que tenemos delante. Mantener la mirada a nuestro interlocutor denota inteligencia, aunque fijarla demasiado hace pensar en la obsesión. Por otro lado, evitarla dice de ti que no estás siendo sincero.

El habla

La voz imprime personalidad: aunque es algo que se puede entrenar, hablar rápido inspira competencia, mientras que hablar a un ritmo lento hace pensar en insinceridad. Por otro lado, usar muletillas o mascullar, hace pensar a quien nos acaba de conocer que no tenemos conocimientos del tema del que hablamos.

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