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Ante las dificultades para llegar a fin de mes, cada vez más ciudadanos recurren a alquilar una o varias habitaciones de su casa

¿Y si alquilo una habitación?

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Se trata de una práctica extendida pero que suele generar dudas entre arrendatarios y arrendadores. ¿Cómo se regula el alquiler de habitaciones? ¿Qué debe recoger el contrato? ¿Cómo afecta de cara a Hacienda?

Las universidades españolas o los hospitales encuentran cada vez más pequeños sus tablones de anuncios, pues proliferan los carteles para anunciar que se alquila una habitación a estudiantes o a trabajadores. Y es que, ante las dificultades para llegar a fin de mes, cada vez más ciudadanos recurren a alquilar una o varias habitaciones de su casa. Se trata de una práctica extendida pero que suele generar dudas entre arrendatarios y arrendadores.

En primer lugar, debes saber que el alquiler de habitaciones se regula por el código civil , a diferencia del alquilar de viviendas completas, que lo hace mediante la ley de arrendamientos urbanos (lau), según recoge el portal inmobiliario idealista.com, que recoge en un artículo los principales consejos para alquilar habitaciones.

La principal implicación de este punto es que la duración del contrato del alquiler de una habitación será exactamente la que se pacte en el contrato, no habiendo derecho a prórroga por parte del inquilino como ocurre en el alquiler de una vivienda en su totalidad.

En caso de venta de la vivienda, el contrato de alquiler de la habitación podría ser extinguido y que además el inquilino no tendría derecho de adquisición preferente de la casa, lo que sí ocurre en el caso de que se quiera vender una vivienda íntegra.

Como siempre, el contrato es recomendable que quede reflejado por escrito. Para que no surjan después conflictos, debe estar firmado por ambas partes y recoger diferentes aspectos como qué habitación exactamente es la que ocupará el inquilino, el precio y la forma de pago, la duración del contrato, qué servicios se incluyen en el alquiler (derecho a cocina, teléfono, Internet, etc) y cómo se repartirá el pago de los gastos extra que pueda haber, si el arrendatario puede subarrendar o no, a su vez, la habitación, ya que según el código civil si el contrato nada indica, el arrendatario sí podría subarrendar a su vez la habitación

Fiscalidad

El arrendador debe declarar a hacienda el beneficio que obtenga con el alquiler de la habitación, independientemente del coste de la habitación o de quién sea el inquilino. Pero esto no significa que tenga que salir caro: el arrendador podrá deducirse entre el 60% y el 100% del dinero obtenido en función de la edad y los ingresos del inquilino, tal como indica el artículo 23 de la ley 35/2006, de 28 de noviembre.

La parte negativa para el inquilino que sólo alquila una habitación y no toda la vivienda es que Hacienda no lo considera alquiler de vivienda habitual y, por tanto, no permite desgravar por este concepto, aunque por su situación personal y económica pudiera tener derecho en caso de que alquilara la vivienda completa, como recoge la normativa.

Y recuerda que si eres inquilino y quieres alquilar una habitación, tienes que contar con la autorización expresa del propietario.

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