www.gacetaslocales.com

Ante los signos lacerantes de la pre-menopausia, la mujer asume cada vez mejor los cambios de etapa vital, cuidándose mucho más y sin renunciar a nada

Adiós a la cincuentona y hola a la cincuentañera

Adiós a la cincuentona y hola a la cincuentañera

google+

Comentar

Imprimir

Enviar

En los tiempos remotos de la generación de nuestras madres, la entrada y el acceso a la cincuentena por parte de la mujer implicaba un cambio radical, acompañado de múltiples renuncias, en casi todas las áreas que componen su vida, su actividad y hasta su identidad. Desde el ámbito de la moda en el vestir, cuyos dictados al alcanzar tal edad impulsaban a ampliar en muchos centímetros la longitud de la falda, penetrando incluso en el aspecto de la actividad social, que disminuía drásticamente hasta hacerla acorde a lo que se suponía ortodoxo en una consagrada abuelita; todo impelía y provocaba que los cambios físicos fueran, a la postre, los menos importantes y drásticos.



Encontrarse sola y sin pareja a estas provectas edades era interpretado poco menos que como un signo de ser una inadaptada social, una excéntrica extraterrestre. En los cerebros de nuestras madres se grababa a sangre y fuego aquella frase de que siempre era mejor lo malo conocido (y cercano) que lo bueno por conocer...

Según la terapeuta y coach Verónica Rodríguez Orellana, del Coaching Club, “los tiempos han cambiado inapelable y contundentemente y ahora las mujeres se asoman al balcón de la cincuentena pretendiendo realizar cosas diferentes e innovadoras. Ante los signos lacerantes de la pre-menopausia, reaccionamos asumiendo tales cambios de etapa vital y cuidándonos mucho más y mejor sin renunciar a nada, ya sea la moda o el sexo. Solteras, emparejadas temporalmente, casadas o divorciadas; todas ocupamos un lugar en la sociedad que indudablemente ha alcanzado un peso específico propio y, como tal, es tenido en cuenta por otros segmentos sociales y económicos que antes nos ignoraban”.

La mujer ha aprendido que el equilibrio y la sensación de felicidad no consisten en estar siempre en perfecto estado de revista, sino en aprender a gestionar adecuadamente los cambios experimentados mediante la construcción de sólidos cimientos psicológicos a los que nuestras madres, por cultura y por inexistencia de los procedimientos apropiados, no tuvieron acceso.

¿Qué provoca la catarsis?

Verónica Rodríguez Orellana añade: “En las sesiones de coaching trabajamos con las mujeres acompañando las distintas maneras de asumir coherentemente toda la transformación hormonal que implica la llegada de la menopausia, caracterizada por la montaña rusa que suponen los distintos estados de ánimo, la variación brusca en el peso –que sube y baja algo anárquicamente– o la modificación de la imagen corporal. Todo cambia, y nuestro objetivo es realizar ciertos ajustes creativos en nuestro interior que nos impriman una visión más optimista y positiva de la etapa que afrontamos y este logro es, precisamente, el gran cambio en relación a lo que experimentaban nuestras antecesoras".

De culpógenas a responsables

Nuestras madres vivieron el paso del tiempo desde una perspectiva más culpable a la hora de tomar multitud de iniciativas.

Con frecuencia, importaba el qué dirán de una forma contundente e insuperable, por lo que nunca llegaban a realizar ese viaje soñado con las amigas, a tomar la decisión de separarse de sus maridos –por muy deteriorada que estuviera la relación conyugal–, a estudiar esa carrera para la que nunca dispusieron del tiempo adecuado, etc. En vez de rebelarse, aprendieron a convivir con la resignación y con el conformismo.

El hecho de sentirnos culpables conlleva siempre un anhelo de castigo inherente para expiar esa sensación, mientras el sentirnos responsables nos permite un mayor y más amplio margen de acción y nos conduce a una reparación, nunca al autocastigo.

6 ‘tips’ para vivir feliz

• Separar culpa de responsabilidad
• Afrontar nuestro cambio de etapa vital como un proceso evolutivo más
• Asumir que nuestras emociones flucturarán como en una montaña rusa, pero que luego se detendrán en su sitio justo y retornará la calma.
• Disfrutar intelectual y lúdicamente esta etapa
• Asistir a una sesión de coaching si existieran dudas o asuntos que recolocar internamente
• Sacudir los colchones de convencionalismos y vivir la sexualidad libremente.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.