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Cumplir años no implica, necesariamente, sumar kilos, aunque a menudo esta ecuación se cumple...

Una dieta para cada edad

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Cumplir años no implica, necesariamente, sumar kilos, aunque a menudo esta ecuación se cumple... Evitarlo no es imposible y basta con que seamos conscientes de todas las variables que influyen en ese resultado para ponerlas bajo control. Para ello, planificar bien y estar bien asesorados es la clave... Nuestro cuerpo varía de forma natural con los años: hay que ser conscientes y es inevitable. Pero no lo es el modo en el que lo hace, ya que eso si esta en nuestras manos. La alimentación y el estilo de vida son los responsables de ello. No son los años, sino los hábitos –y también ciertos cambios metabólicos– la causa de acumular kilos de mas con la edad.

En la mayoría de los casos la actividad física acostumbra a ser menor, nuestra vida se vuelve mas sedentaria, los excesos gastronómicos se vuelven mas peligrosos... Además, el organismo requiere menos energía y tiende a acumular grasas, mucho más de lo que puede hacer durante los años de adolescencia y en la veintena de modo que la proporción entre energía (calorías) consumidas y energía gastada es positiva. Ingerimos más de lo que gastamos y el sobrante se acumula.

Disciplinas alimentarías

Una cesta alimentaría basada en alimentos ligeros, poco calóricos y libres de grasas debería ser la pauta obligada a partir de los 30 años. Además de ser lo suficientemente disciplinados para tomar cinco comidas ligeras al día, que arrancará con un buen desayuno, abundante pero ligero y equilibrado. De ese modo se consigue mantener activo el metabolismo al fomentar el consumo energético y garantizar la actividad.

A los 30...

En la treintena empiezan los cambios hormonales que van a influir en el metabolismo y son los responsables de que, a menudo, sea en esa década cuando el cuerpo empieza a acumular grasa y el peso a incrementar.

Así, que una vez cumplidos los 30 años tienes un doble objetivo: mantener la masa muscular para evitar que al disminuir consuma menos energía y, en consecuencia, acumules ese sobrante, hacer trabajar esos músculos activándote. Piensa que si cada kilo de músculo requiere 25 calorías diarias sólo por estar ahí, su consumo subirá hasta 35 si lo ejercitas.

Esta pérdida de masa es, en parte causada por la bajada en los niveles de dos hormonas, la DEA y la hormona del crecimiento y de la testosterona en el hombre.

A partir de los 40...

Llegado los 40 debes aplicar los principios aconsejados a partir de los 30; vida saludable, actividad física... y sobre todo, obviar dietas estrictas de adelgazamientos extremos.

Tu dieta pasará a ser clave, hablamos de una apuesta por la alimentación sana y equilibrada, pero también de dejar de fumar y de reducir otros hábitos poco sanos (alcohol, refrescos estimulantes...), que deberán ir a la baja.

Son básicos en esta etapa:• Beber agua: unos 2 litros diarios, entre comidas, es lo aconsejable
• Desayuna bien y no te saltes ninguna comida, por ligera que sea.
• Cena pronto y ligero.
• Toma fibra y frutos secos crudos; es una opción perfecta para calmar el hambre entre horas,
• Más pescado y menos carne.
• Reduce sal y salsas.
• Duerme siete horas mínimo y en un horario estable.

Llegados los 50...

Una vez llegado el medio siglo, solo queda mantenerse. Los procesos metabólicos del organismo van a seguir con un proceso de ralentización. Necesitarás menos calorías –energía–, pero probablemente también necesitarás menos. Tu dieta diaria deberá adaptarse a tus necesidades y a tu ritmo de vida: alimentos ligeros, en especial en las cenas, menos carbohidratos y más verduras, así como mucha fruta.

Hidratarse bien pasa de ser un consejo a ser una obligación, un consumo de líquidos equilibrado asegura la correcta eliminación de toxinas y el buen tránsito intestinal.

Más de 60...

Con una cada vez mayor esperanza de vida, las necesidades nutricionales del organismo varían y se hace indispensable organizar la alimentación para mantenerse en la mejor forma posible.

La dieta debe ser variada, en función de las necesidades de cada uno y ligera en calorías y grasas (para compensar que el organismo ya tiende por sí solo a perder masa muscular y ósea y aumentar la proporción de lípidos). Frutas y verduras deben ser la base de la alimentación, sin olvidar cubrir las necesidades proteicas con carnes (mejor blanca) y pescados.Todo preparado con cocciones ligeras y que conserven al máximo las propiedades naturales de los alimentos.

En cuanto a la actividad física, el consejo se resume en una sola palabra: moverse, tanto como la condición física lo permita.

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