www.gacetaslocales.com

SABORES PARA RECORDAR

Torrijas con leche y canela

google+

Comentar

Imprimir

Enviar

¿Podría una mezcla de olores y sabores ser capaz de hacerte volver a la niñez? ¿Crees que es posible, entre fogones, hacer un homenaje en el recuerdo a ese ser tan querido...volver la vista atrás, con una sonrisa en el pensamiento, mientras uno cocina? Sin dudarlo, yo diría que sí, al menos a mí me ocurre, cada vez que veo, huelo o saboreo una deliciosa torrija de leche... (Pincha el titular para seguir leyendo)
La calidez del olor a canela en toda la casa, mi inquietud por ver de nuevo cómo mi madre prepara esas grandes rebanadas de pan, bañadas en huevo y leche, para después de freirlas, una a una, repartir con cuidado la canela, esa canela, que llena la cocina de una fragancia, para mí inolvidable...

La ilusión por ver, como todos los sábados, esas bandejas repletas de torrijas, que a mí se me antojaban casi como un imposible equilibrio... mi intento por "robar" alguna, sin que mi madre se diera cuenta (cosa imposible, por cierto, aunque ella siempre, disimulaba mirando hacia otro lado...).

Uno puede decir..."cómo una simple torrija puede haber marcado a alguien?"... Muy sencillo, no se trata simplemente ni de un olor, ni de un sabor, ni mucho menos de una glotonería...aunque ésto último sea un poco discutible...se trata del calor del hogar, de esas largas reuniones familiares de los sábados...se trata de otros tiempos, antiguos, puede, pero mi tiempo... época en la que no muchos tenían televisor, en la que las familias se reunían alrededor de la radio para escuchar esos interminables relatos...época en la que, no en pocas ocasiones, los vecinos se reunían en casa de aquel que tenía televisor, para poder ver juntos esa serie que tantos seguíamos... Eran momentos de compartir...

No digo ni mucho menos que aquellos tiempos eran mejores ni peores que éstos...sólo digo que éstos son mis recuerdos de infancia, cuando mis tíos y abuela, venían los sábados a ver el futbol..

Un sábado de aquellos, en un despiste de mi madre y en la inconsciencia de mis 6 o 7 años, no se me ocurrió otra cosa que...así casi sin enterarme...comerme las dos bandejas de torrijas que mi madre había preparado...con el consiguiente enfado de ella, con el terrible empacho y odio a las torrijas por mi parte...

Tardé más de 40 años en volver a a probarlas...pero nunca dejé de sonreir por dentro, de mirar con cariño, al rememorar todo lo que me inspiran dichas torrijas...siempre con ese recuerdo dulce hacia mi madre, ya ausente hace años...A ella le dedico éstas letras...con mucho sentimiento, desde la tierra hasta su cielo...

Mar Olona Martínez
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.