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| Las abuelas de Ventorrillo 7 están en pie de guerra para defender las casas en las que llevan viviendo más de 50 años. Tienen en su mayoría contratos de alquiler de renta antigua que les permite vivir en sus 20 metros cuadrados con sus bajas pensiones. Ahora las quieren echar para alquilar las viviendas por más dinero. (Foto: Miguel G. Rodríguez) |
Por Onintza Pardilla
Última actualización 12/07/2007@06:00:00 GMT+1
Sus ojos han visto pasar la Guerra Civil, una dictadura y la llegada de la democracia. Y todo desde la corrala de Ventorrillo, 7, en el corazón de Lavapiés.
Son más de 10 mujeres y muchas rondan los 80 años y, en vez de pasar sus últimos años compartiendo recuerdos y disfrutando de los nietos, se han visto obligadas a luchar con un gigante, Sistema 23, S.L., que ha adquirido la corrala, y con la que se ha puesto en contacto Gaceta Local sin obtener respuesta. “Quieren ampliar de 20 a 30 metros cuadrados nuestros pisos y alquilarlos por 600 euros, y claro, nosotras estorbamos y nos quieren echar. Pero yo de aquí me voy al cementerio”, explica Luisa, que vive en la corrala desde 1937. “Vine con seis años y aquí he pasado toda mi vida”.
La mayoría de las mujeres que viven en esta corrala tienen alquileres de renta antigua, es decir, que además de pagar un alquiler bajo –unos 75 euros al mes– tienen contratos indefinidos, por lo que no se las puede echar. Sin embargo, el caso de Luisa es diferente. Un problema de humedades obligó a trasladarla de la planta baja al primer piso y firmó un nuevo contrato de alquiler en el que no se observaba su antigüedad. En 1985 se aprobó una ley por la que se puede echar a un inquilino avisándole con dos meses de antelación. A Luisa ya la han avisado, pero está peleando con uñas y dientes. “¿A dónde voy a ir con mi edad? No quiero ir a una residencia mientras pueda valerme por mí misma y no quiero molestar a mis hijos ni que ellos me molesten a mí”.
Sistema 23, S.L. ha apuntalado el edificio y ha destrozado los techos de escayola que se pusieron hace seis años alegando que está en mal estado. El Ayuntamiento de Madrid ha declarado a este periódico que el edificio no está en ruina y que tiene una protección estructural que protege la volumetría y los elementos arquitectónicos más destacados.