Es ejemplo vivo de las grandes avenidas del ensanche, ideado por el Marqués de Salamanca. La calle del Príncipe de Vergara, anteriormente la del General Mola, y antes la de Dieciocho de Julio, recorre el distrito de Salamanca desde Alcalá a María de Molina, para seguir su devenir por Chamartín, donde discurre hasta la plaza del Perú.

En pleno Barrio de Salamanca, ejemplo de una de las vías del denominado ensanche y con estatua incluída al Marqués que dio lugar a esta cuadrícula madrileña, la calle del Príncipe de Vergara ‘atraviesa’ el distrito partiendo desde la calle de Alcalá hasta la de María de Molina, encontrándose en su camino con otras vías importantes como Goya, José Ortega y Gasset, Juan Bravo o Diego de León. Administrativamente hablando, esta calle, que recuperase su nombre original en tiempos del alcalde Enrique Tierno Galván, tras llevar durante muchos años el nombre de General Mola y antes el de Dieciocho de Julio, hace frontera entre los barrios de Recoletos y Goya, primero, y Castellana y Lista, después.

Como otras calles del ensanche, fue trazada originalmente como un bulevar, si bien como tantas otras acabó perdiendo su paseo central, del que solo conserva una mediana, que le permite, eso sí, lucir gran cantidad de especies arbóreas.

La calle recoge bien el espíritu del barrio, con casas señoriales de finales del XIX en sus primeros tramos, con amplios portales para carruajes, patios interiores y alturas comedidas. Comercio tradicional, grandes empresas e instituciones y carácter residencial conforman su espíritu.

Edificios típicos del ensanche que idease el Marqués de Salamanca, con amplios portales para que accediesen los carruajes y que dan paso a grandes patios de manzana abiertos y ajardinados.