Baldomero Espartero ostentó este título, creado para él por el rey Amadeo de Saboya. Baldomero Espartero es también conocido como “el general del pueblo” y es el único ciudadano de familia humilde al que se le llegó a ofrecer ser monarca, además de ostentar este título con tratamiento de alteza real. Espartero merece una arteria principal en Madrid, Príncipe de Vergara, y una estatua ecuestre archiconocida.

Baldomero Espartero, Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria y Conde de Luchana, nació en Ciudad Real en 1793, en el seno de una familia muy humilde, lo que no le impidió llegar a ser regente de España, y uno de los protagonistas de la revolución que trasmutó el Antiguo Regimen en el Estado liberal.

Espartero, siendo apenas un niño al declararse la Guerra de Independencia, decidió tomar las armas para luchar contra el francés. Acabó atrapado en el asedio de Cádiz, donde se encontró en plena ebullición ilustrada de las Cortes Constituyentes. A la muerte de Fernando VII, apoyó la causa de Isabel II y la regente María Cristina, en coherencia con su ideal constitucional: en la primera Guerra Carlista consiguió el mando del ejército del Norte, y fue el artífice de la paz firmada en 1839 en el Abrazo de Vergara.

Desde entonces, luchó por sus ideales progresistas, enfrentándose al conservadurismo de María Cristina de Borbón. Fue presidente de su Consejo de Ministros en 1840, pero ante su resistencia a aplicar reformas liberales, acabó consiguiendo ser nombrado regente él mismo, entre 1841 y 1843.

Su carácter autoritario, personalista y militarista, sin embargo, acabó por enemistar a Espartero con los liberales, un enfrentamiento que desembocó en una etapa de pronunciamientos militares –Narváez, Serrano, O’Donnell, todos ellos reflejados en el callejero del barrio de Salamanca– y alternancias políticas, que acabaron con el apoyo de Espartero, tras el destronamiento de Isabel II en 1868, a la primera monarquía parlamentaria encabezada por Amadeo I de Saboya. Fue el nuevo monarca quien le nombró Príncipe de Vergara, con tratamiento de Alteza Real. Murió en Logroño en 1879.

‘UNIDAD DE MEDIDA’ DEL VALOR. Si en algo pensamos automáticamente al hablar de Don Baldomero es en una expresión que hace mención a los atributos de su caballo. “Tiene más cojones que el caballo de Espartero” es un clásico que se refiere, precisamente, a la estatua ecuestre que se erigió a su muerte en la calle de Alcalá, frente al Retiro, inaugurada en 1886. El autor de la obra, Pablo Gilbert, no sabemos si intencionadamente, esculpió los testículos del corcel a una escala notable, lo que dio pie a que los madrileños empezaran a usarlos como ‘unidad de medida’ del valor.